Por: Cartas de los lectores

Sobre el aborto y los límites a las libertades

El análisis de los derechos y deberes se ha desbordado inclusive en el tema de las libertades con las que cuenta una persona que vive en sociedad. Respecto al aborto, es evidente que es un tabú, que afecta la misma moral de una sociedad eminentemente cristiana y es un tema difícil de legislar y sobre todo difícil de regular, bien sea porque toda mujer en estado de embarazo quiere tener la posibilidad de abortar en cualquier caso, o por otra parte, aquellos que quieren penalizarlo a toda costa.

Pero es aquí donde la ley debe aplicar como límite a las libertades de todas las personas, la libertad no es un derecho inquebrantable y por ende es susceptible de regulación por parte de un estado que debe reflejar dos cosas: la primera, la voluntad de un pueblo, y segundo, los límites o no a la opción de abortar.

Lo que sí cabe preguntar es ¿cuál es límite para el derecho al aborto? Por vía jurisprudencial nuestra ya no tan honorable Corte Constitucional ha permitido el aborto por motivos de salud mental de la madre, para lo cual basta sólo con que esta manifieste un alto grado de preocupación por el embarazo y ya está, puede abortar.

Sé que hay casos en los cuales, lo primero que hace la enfermera o el doctor es preguntar por cómo se siente la futura madre con el embarazo. Es evidente que, de acuerdo con circunstancias sociales, económicas, familiares o sentimentales, puede una mujer en un inicio sentir temor o rechazo al nacimiento del bebé, a lo cual el servicio médico (no todos) le abre una puerta peligrosa en un momento de debilidad a la madre y le dice “puedes abortar si estás angustiada por el embarazo”. Qué forma tan miserable de tratar la vida humana, qué forma más desagradable de manejar una situación tan delicada como esta por parte de algunos servicios médicos, impulsada por una sentencia de la Corte.

No sé si le explican a la posible madre las consecuencias negativas de un aborto antes de realizarlo, de las consecuencias naturales de desprenderte de un ser en gestación, de las consecuencias psicológicas del aborto, pero lo cierto es que el aborto, en mi concepto, no puede ser la primera opción de una mujer que naturalmente está llamada a ser madre, pero aunque no apoyo el aborto en ningún caso, tampoco lo rechazo en los primeros tres casos inicialmente aprobados por la ley, pero sí en el caso de la salud mental, dado que abre una peligrosa puerta que permite abortar casi por cualquier circunstancia.

Jéfferson Rodríguez Serna. Abogado.

 

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