Por: Cartas de los lectores

Sobre el Batallón Colombia y los estudiantes

De la manera más atenta les solicito publicar esta aclaración al artículo “De El Davis a Villarrica”, del señor Alfredo Molano Bravo, que apareció en la edición Nº 36.484 de El Espectador del 8 de junio del año en curso, y quien escribe: “El Batallón Colombia, acabando de regresar de Corea, disparó contra los estudiantes; 10 muertos, 40 heridos”; y más adelante: “El Batallón Colombia se apostó cerca de Villarrica”.

Quiero dejar en claro que mientras los hechos narrados por el señor Molano ocurrían, el Batallón de Infantería “Colombia” Nº 1 permanecía en la República de Corea y sólo regresaría al país cinco meses después, el 25 de noviembre de 1954, fecha en que desembarcó en el puerto de Buenaventura. Como conclusión, manifestamos que no fue el Batallón Colombia el que disparó contra el grupo de estudiantes el 9 de junio del año 54.

Raúl Martínez Espinosa. Pdte., Asociación Colombiana de Veteranos de Corea, Asovecor.

Victoria para la paz

7’816.537 votos otorgaron la reelección para la paz, contra 6’904.989 de la oposición. Extraordinaria la eficacia de la Registraduría Nacional.

Las alianzas y los abstencionistas condujeron a la Colombia pacifista al triunfo anhelado y necesario para continuar con la construcción progresista y en convivencia. En un momento histórico, con toda la pesadez que implicaba acabar los diálogos de La Habana y obviamente volver a la autocracia, la Unidad Nacional, con apoyo fervoroso y decidido de la izquierda, verdes y abstencionistas, logró la victoria de lo fundamental: paz y democracia. Este triunfo sella la continuidad de los acuerdos y avances del proceso para la paz, a la que se unirán los que todavía no la sienten, porque el beneficio es para todos. La generación de la paz se inicia hoy, luego de 50 años de violencia con estos grupos guerrilleros. El presidente Santos, al lado de la unión nacional, asumirá el reto de conducir a Colombia por la sendas de las reformas políticas, sociales y económicas, hasta situarla en un verdadero Estado social de derecho, donde los votantes por “Juampa” tengan vida digna. El reconocimiento será grande y, seguro, el presidente reelegido merecerá la postulación al Premio Nobel de Paz, logrando el sueño para los colombianos: paz y progreso para todos.
Ómar León Muriel A. Medellín.

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