Por: Julio César Londoño

Sobre el enroque y el “saquis cuadris”

SETENTINUEVE PARLAMENTARIOS sesionan hoy en La Picota por narcotráfico y parapolítica, pero ninguno perdió su curul: todas fueron ocupadas por la esposa, el hermano, el primo o el copartidario del prisionero.

Y todos estos suplentes, más los testaferros de los ex parlamentarios que están libres pero inhabilitados por las mismas causas, están listos para refrendar sus chanfainas el domingo. Para estos sujetos no ha habido sanción moral, porque la cultura política del colombiano medio oscila entre 0 y -1. Ni sanción política, porque la bancada del Gobierno, tan diligente para tramitar otros proyectos, reprobó la reforma que buscaba despojar de manera definitiva de sus curules a estos sujetos.

La situación es especialmente delicada en la Costa. En Córdoba, por ejemplo, aspiran al Congreso Arlette Casado, esposa del liberal Juan Manuel López Cabrales, y Antonio de la Espriella, hermano de Miguel de la Espriella. Otro cacique cordobés, el conservador Julio Manzur Abdala, apoya la candidatura a la Cámara de su sobrino José Luis Abdala, y Francisco Jattin va por la cauda de su hermana Zulema Jattin (de la U).

En Bolívar, Enilse López, La Gata (Apertura Liberal), apoya a su hijo Alfonso López y a Cristian Murcia, hermano de David Murcia.

En Atlántico el ex senador Dieb Maloof apoya a Adriana Blanco.

En Magdalena, Trino Luna impulsa a Julián Mazenet y a Luis Eduardo Díaz Granados; el ex senador William Montes apoya a su esposa Marta Curi, hija del condenado ex alcalde de Cartagena Nicolás Curi; Vicente Blel patrocina a su sobrina Viviana Blel, y Luis Eduardo Vives a su hermano Raúl; “El Gordo” Álvaro García impulsa a su hermana Teresita García y a su fórmula a la Cámara, Aracelly Olivares, esposa del ex representante Eric Morris (¡Familias en Acción!). De la Espriella, “El Gordo” y Morris hicieron parte de Colombia Democrática, el movimiento de Mario Uribe.

En Santander, Iván Mateus ya le endosó su cauda a la cónyuge, Lina Barrera, mientras que Luis Alberto Gil (¡PIN!) lanzó la suya al Senado y apoya a Mauricio Aguilar, hijo del cuestionado ex gobernador Hugo Aguilar.

Enroques similares hicieron Juan Carlos Martínez en el Valle, Miguel Ángel Pérez en Casanare, Habib Merheg en Risaralda y un largo etcétera.

Pero el enroque maestro se llama PIN, un partido creado a las carreras para ponerles una sombrilla a ciertos candidatos impresentables en la U, y a otros que se quedaron sin partido cuando todos sus parlamentarios fueron a dar a La Picota, como Colombia Democrática, Colombia Viva, Convergencia Ciudadana, Apertura Liberal (el de La Gata) y ADN, cuyo logo fue avalado por Bernardo Moreno, el Secretario General de la Presidencia (a espaldas del Presidente, claro). ¡Se Calcula que el PIN tiene un millón y medio de votos, lo que le puede representar hasta 14 senadores y 20 representantes! Nunca en los doscientos años de la historia del país, un movimiento tan siniestro había tenido semejantes posibilidades electorales.

Aunque no hubiera otra razón, esta amenaza es suficiente para salir a votar el domingo. Hay que votar para revivir los partidos, desteñidos por la mezquindad y sepultados por Uribe. Hay que votar por Noemí para que el Conservatismo deje de hacer mandados y vuelva a tener vocación de poder (y para cerrarle el paso al sinuoso Arias, que quiere ganar la consulta para hacerle el mandado a Santos). Hay que votar por las listas liberales, depuradas por el transfuguismo a la U y por ocho años de rigurosa abstinencia. Hay que votar por el Polo, línea Petro, porque una izquierda seria y moderna es necesaria y deja sin piso los argumentos de la caverna. Todas estas alternativas me parecen buenísimas comparadas con “la cosa” que nos rige ahora. Colombia ya no resiste tanta seguridad, tanta inversión ni tanta cohesión social.

Pero me inclino por Los Verdes, esos señores, tan diferentes entre sí, que están dando un ejemplo de civilidad y trabajo en equipo: Mockus, Peñalosa y Lucho Garzón. Estos tres tipazos son, lejos, el equipo más serio, inteligente y amable de esta contienda electoral.

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