Por: José Manuel Restrepo

Sobre el Plan Nacional de Desarrollo

Hace un año lo recurrente en las conversaciones, cuando de referirse al DNP (Departamento Nacional de Planeación) se trataba, era el sentimiento de un ente que había perdido buena parte de su majestad.

Salían siempre a la memoria las grandes reflexiones que el DNP le hacía al país y la tristeza de que el DNP parecía convertido más en un Instituto de Administración de Regalías muy alejado de la inteligencia que caracterizaba a la entidad. El sentimiento entre muchos economistas era que de planeación ya poco se hacía.

Justamente por ello, es necesario reconocer que hoy el DNP tiene una cara distinta y que los debates que le propone al país a través del Plan Nacional de Desarrollo son de mucha importancia. Hoy vemos un DNP que recupera la dignidad del pasado y que asume con responsabilidad su tarea de orientar el futuro del país. Es destacable que el DNP, en lugar de “calentar el oído” con un Plan de Desarrollo que le guste a todo el mundo, habla claro y responsablemente al decir que el metro tiene que tener dos etapas y que no se puede financiar en la forma inicialmente esperada, al reconocer que no se puede una inversión de $790 billones, sino de $700 por la crisis del petróleo y en general al evitar muchas inversiones inocuas. Hoy el DNP se la juega por la coherencia técnica.

El Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 “Todos por un nuevo país”, trae también cambios interesantes de paradigmas frente a la política pública nacional. El principal componente novedoso es su estructura territorial. Históricamente las políticas nacionales se han dictado desde el Gobierno central sin tener en cuenta las prioridades y potencialidades diferenciales de las regiones y las realidades heterogéneas de sus habitantes. La desigualdad inaceptable en nuestro país, no sólo en ingreso sino en condiciones de vida y oportunidades, resulta en varios países dentro de la misma Colombia, ilustradas ya por el director del DNP. Un primero moderno y pujante, otro segundo con niveles de desarrollo incipiente y barreras significativas en cobertura y calidad de bienes públicos esenciales, y una Colombia olvidada, sin oportunidades directas y sin acceso potencial a ellas, incapaz de llegar a los mínimos requeridos para el goce efectivo de derechos por parte de sus ciudadanos.

Planeación Nacional toma el toro por los cuernos, construyendo por primera vez un Plan a través de un diálogo maratónico a lo largo de cada uno de los departamentos e imponiéndose como reto central para los próximos cuatro años el cierre de brechas entre esos tres países diferentes dentro de la misma Colombia. Asume también un liderazgo técnico notorio al obligar al país a pensar con una perspectiva regional, procurando integralidad en sus intervenciones.

En este sentido otro aspecto a resaltar es la definición de metas por resultados, las cuales exigen un ajuste de instrumentos de política pública, de manera que los logros se midan no por el grado de ejecución presupuestal, sino por la efectiva convergencia en el desarrollo en busca de una equidad territorial. Ya el mejor Ministerio no es el que gasta mal y en exceso a marchas forzadas, sino el que logra impacto con su gasto e inversión.

Dicho lo anterior, este cambio de paradigma trae consigo retos importantes que determinarán el grado de éxito del Plan. En primer lugar un cambio de mentalidad acompañado por transformaciones institucionales. Las políticas sectoriales deben cambiar su lógica histórica y repensarse en términos de impacto y eficiencia frente a necesidades heterogéneas del país.

Por otro lado, los territorios deben fortalecer sus instituciones y asumir más firmemente su responsabilidad frente a su desarrollo; finalmente, será necesario fortalecer los sistemas de
información, evaluación y gestión a todo nivel, de manera que permita un entendimiento cada vez más detallado de las realidades, logros y errores de la política pública.

Triste finalmente que nunca nadie supo cómo le fue al Plan de Desarrollo anterior del mismo gobierno. La mínima práctica de una buena gestión es que los planes se evalúen y a partir del cumplimiento se construya el siguiente.

Bienvenido el nuevo DNP y el Plan de Desarrollo, y ojalá sea evaluado técnicamente al final. 
 
Twitter: @jrestrp

 

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