Por: Cartas de los lectores

Sobre entrevista de Andrea Londoño

Me encuentro hoy (lunes) con el artículo sobre su entrevista en El Espectador y no puedo dejar de escribirle, porque me parece importante hacerle ver un aspecto que parece estar lejos de sus reflexiones.

Viví hasta hace poco en Colombia por 40 años, inicialmente en un barrio en Santander en el que el 100% de las casas tenían empleada doméstica y al respecto quiero aclararle que NUNCA vi una sola afro desempeñando las labores domésticas. Posteriormente viví en Bogotá, donde también contamos con empleada doméstica y ni ella ni en los alrededores de nuestra casa vi una de ellas que fuera afro.

Es importante, cuando hablemos públicamente, pensar en grande, pensar en Colombia para no crear racismo donde no lo hay. Usted habla con una seguridad de alguien conocedor de la realidad nacional, aunque los argumentos no lo confirmen, de tal manera que si lo que usted quiso decir es en el caso de Antioquia (muy lógico por la proximidad del Chocó), por favor, por el bien de Colombia en el futuro precise, porque si alguien no conocedor de la situación lee en la entrevista “Un gran porcentaje de esta cifra corresponde a mujeres afros” va a degenerar en la idea de que somos un país racista que tenemos esclavizadas a las afros.

Le sugiero que si realmente quiere llevar esa bandera y defender una buena causa, enfoque su ayuda en la causa real de la situación de esas mujeres, de todas en general, no sólo las victimizadas afros.

Como algo adicional para que su visión de la realidad sea más amplia, eso de “los criollos mal aprendimos que para tener estatus había que tener servidumbre” seguramente corresponde al círculo privilegiado en el que usted se crio, pero no es la realidad nacional.

¿Sabe lo que significaría para Colombia que CADA hogar con algo de capacidad (sin riesgo de ser demandado por no dar “carro, casa y beca”) acogiera y le diera techo, alimentación y un pago mensual a una persona en niveles de pobreza para que pudiera alimentar sus hijos honradamente o para que pudiera estudiar y superarse? Eso sí sería una buena causa.

Por favor ayude a las empleadas domésticas a superar esa barrera de falta de preparación. Si ellas se superan, la cadena se rompe.

Consuelo Solano.

Envíe sus cartas a [email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

No es la universidad, es la educación

Dos cartas de los lectores