Por: Cartas de los lectores

Sobre entrevista de Camila Zuluaga

Incluso entre quienes pensamos que los grandes medios de comunicación del país están cooptados por el poder (económico, político y social), produce alivio el ver que surgen periodistas jóvenes e inteligentes (para el caso de las mujeres de la emisora la W habría que añadir “y bellas”, como no deja de señalarlo su director) que manifiestan una cierta dosis de autonomía y de sentido crítico.

Tal es el caso de Camila Zuluaga, una estrella en ascenso (muy merecido), quien ahora se desempeña como entrevistadora de El Espectador. Ante su caso uno se pregunta: ¿accederá ella, en tanto periodista, al nivel de un “servidor público” independiente del poder, como lo propugna Javier Darío Restrepo (Alma Máter, Universidad de Antioquia, N° 614, Medellín, octubre de 2012, p. 18), maestro de maestros en esta profesión? ¡Ojalá! Aunque por la entrevista de Camila de hoy (martes) en El Espectador, con Carlos Lozano, parecería que su ideal-meta no está en Restrepo, sino en entrevistadoras ya mayores e insidiosas, para quienes las ideas y propuestas del entrevistado no tienen el menor interés. Es la imagen del entrevist ado, construida desde afuera por el poder estatal y mediático, lo que quieren comunicar y dejar en la memoria de los lectores. No sería raro que en el futuro tengamos en la W una sección llamada “Y ahora, ¿qué se estará preguntando Camila Zuluaga?”.

Néstor Miranda. Bogotá.

Chávez nos conviene

Sobre su editorial “Chávez no se va” debemos decir que tiene toda la razón la afirmación de El Espectador de que Venezuela ha ganado lo mismo que los países del ALBA, pero en particular debo decir que Colombia ha ganado porque de alguna manera somos socios en el proceso de paz. Venezuela como facilitador es irreemplazable ya que, podríamos decir, es la zona de despeje.

Sin duda alguna Hugo Chávez tiene que reacomodar su política so pena de perder el poder en 2019, el crecimiento de la oposición unida es clave para ejercer un verdadero control político, la oposición se ha convertido en una real alternativa de poder que sólo podría debilitarse con verdaderos cambios en la línea dura chavista; claro que hay que considerar dos escenarios adicionales en los cuales puede ocurrir cualquier cosa, primero Chávez puede morir, pues no parece que su salud esté completamente recuperada, ni siquiera bajo control. Segundo, que desprecie a la oposición y endurezca la línea dura al estilo cubano arrasando con las pocas libertades que aún quedan. Si alguna de estas dos situaciones ocurre, que venga el diablo y escoja.

Luis Daniel Vega Ordóñez.
Bogotá.

 

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