Sobre la columna de Caparrós y la Feria de las Flores

Hay algo que me maravilla de los escritores: que ponen en palabras lo que uno piensa y siente.

Nunca he estado en la Feria de las Flores, pero cuando veo las fotos o los noticieros, me molesta profundamente ese peso sobre las espaldas de gente humilde que me parece lo lleva con orgullo (?). Qué raro... Qué extraño además el desperdicio: kilos y kilos de flores artificiosamente armando escudos, frases, paisajes... para un desfile, para un día. ¿Por qué lo hacen? Creo que son sus propias flores, las que ellos cultivan, entonces es más raro todavía.

Soy paisa, pero no me siento orgullosa de serlo, me parecen godos, cavernarios, catolicosapostolicosromanos, racistas, con el signo pesos prevaleciendo por encima de todo. Tienen cualidades también, indudablemente, son muy “queridos” pero no basta. Creo que le van a llover palos y piedras a Caparrós. A mí me gustó mucho su artículo (“El peso de la tradición”, El Espectador, agosto 13, 2009). Me alegró íntimamente saber que hay otra persona que se pregunta: ¿Qué clase de espectáculo es este? ¿Y esto le gusta a la gente, pero peor aun, a los que participan? ¿Por qué?

Patricia Correa. Medellín.

La selección

Hubo épocas, no muy lejanas, en que Colombia era la invitada latinoamericana a jugar con las mejores selecciones de Europa, consecuencia del prestigio que llegamos a tener. Pero el presente futbolístico de Colombia es muy distinto. Los actuales directivos de la Federación carecen de capacidad y grandeza; su pobre gestión nos ha llevado, a todos, a compartir una mediocridad que todo lo acepta. Acabamos de vivir una de las peores presentaciones de nuestra selección de fútbol, contra Venezuela en N. Jersey, y cómplice del desmoronamiento futbolístico que vivimos, la prensa deportiva nacional calla. Faltando cuatro partidos para concluir las eliminatorias al Mundial de Sudáfrica, tenemos que esperar un milagro para lograr la clasificación.

Surtimos de D.T. a otros países y para nuestra selección no supimos escoger. El perfil profesional de Eduardo Lara quizás fue válido para selecciones de otras categorías, pero comparado con el de los seleccionadores de los equipos con los que tenemos que pelear el puesto al mundial, es demasiado pobre. Para muestra un botón: la selección mexicana, hasta hace pocas semanas, se dio el lujo de tener de D.T. al sueco Sven Goran Eriksson, ex D.T. de Inglaterra, y lo reemplazó por Javier Aguirre, quien fuera declarado en 2006 el mejor entrenador en España.

Juan Maal.  Barranquilla.

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