Por: Cartas de los lectores

Sobre la Corte Suprema de Justicia

Se queda uno asombrado, por decir lo menos, ante la inmoralidad galopante que existe en la Corte Suprema de Justicia. Basta citar solamente unos casos:

1. Demoró un año largo para nombrar fiscal general porque primaba el orgullo personal de sus “honorables” magistrados frente a las continuas desavenencias con el expresidente Uribe, que el interés nacional.

2. Cuando se destapó el escándalo de la parapolítica procedieron con la mayor diligencia a condenar a los políticos corruptos que se valieron de los paramilitares para llegar a los cuerpos colegiados. Sin embargo, nada hicieron por investigar a los miembros de la farcpolítica.

3. Con el fin de no complicarse mucho en la investigación contra Wilson Borja, decidieron concluir que los computadores confiscados a Raúl Reyes no constituían pruebas, puesto que no habían sido incautados por la Policía Judicial, perdiéndose así la cadena de custodia. Sin embargo, estos computadores fueron minuciosamente revisados por organismos internacionales como la Interpol y encontraron que no habían sido manipulados y que la información allí consignada era original.

Con el fallo proferido a favor de Wilson Borja queda sin piso el proceso contra Teodora Bolívar (Piedad Córdoba), la mayor traidora a la patria de los últimos tiempos.

Los jueces de la República, ante el ejemplo de sus máximos jerarcas de la CSJ, se venden por veinte pesos o simplemente se dejan amedrentar y fallan los procesos a favor de los delincuentes y condenan inocentes para justificar sus actuaciones. Es inaudito que al violador y asesino Garavito solamente se le cobre como pena un mes de cárcel por niño violado y asesinado. Recordemos, igualmente, los 25 hampones (exmilitares y expolicías) que les suministraban armas a las Farc y que fueron dejados en libertad por una jueza porque les habían violado su sagrado derecho al sueño capturándolos a las cinco de la mañana.

Obviamente, los jueces proceden en esta forma inmoral porque saben que sus superiores no tienen autoridad moral para sancionarlos.

Esto nos demuestra que los estamentos de justicia del país están completamente infiltrados por las Farc. Se exceptúan, desde luego, las actuaciones del procurador general de la nación, de la contralora general y de la fiscal.

Es, por lo tanto, indispensable que los medios informativos del país inicien una campaña de moralización para que estos magistrados y jueces corruptos sean desenmascarados y sancionados como se merecen. De lo contrario, en poco tiempo se generalizará en Colombia que ser honesto y decente es un delito.

 Manuel Gutiérrez I.

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