Sobre la minería en Jericó (I)

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La curiosidad y dificultad para encontrar información periodística capaz de explicar bien los lados del proyecto Quebradona de minería en Jericó (Antioquia) me llevaron hasta ese pueblo. Son casi las 11 a.m., el cielo está azul y dentro de un edificio de ladrillo gris hay decenas de cajas de madera marcadas. Cada una contiene cilindros de tierra y roca cuya apariencia cambia dependiendo de la profundidad donde fueron encontrados. Una mujer que hace parte de un equipo de 20 geólogos explica que ahí guarda AngloGold Ashanti las muestras de análisis realizados durante 14 años para presentar en noviembre un estudio de impacto ambiental que, de ser aprobado por las autoridades, permitiría la extracción de cobre en el sector de El Chaquiro.

Desde ese edificio ubicado a 12 kilómetros del centro de Jericó (a unos 40 minutos de viaje en carro, aproximadamente), se ve la montaña que guarda el cobre. Aunque el lugar admite visitas de cualquier interesado, los científicos cuentan que en este año solo han llegado hasta allí cinco periodistas, todos de medios regionales. El resto ha pedido unos cuantos datos. Por aquí tampoco han pasado los detractores principales (muchos de ellos han vivido fuera del pueblo o son dueños de fincas que visitan en ciertas temporadas) y algunos se han negado a hablar con esta empresa que dice “no querer convencer a nadie, sino mostrar evidencias de los estudios”. Agregan que su versión de esta historia suele ser dejada a un lado, como en un foro que se realizará el 16 de noviembre en el Teatro Santamaría y al que no fueron invitados.

En el pueblo circula una publicación gratuita llamada Despierta Jericó y dirigida por Fernando Jaramillo, activista y opositor del proyecto que llegó hace 10 años, y en la que se leen titulares como “La dictadura minera” o “Compromisos para no cumplir y afirmaciones no ciertas” del exministro de Minas Jorge Eduardo Cock, replicado por el diario El Tiempo. Ahí, entre otras cosas, el autor contradice al presidente de la compañía, Felipe Márquez (quien habla sobre la inexistencia de acuíferos en la zona), sin haber analizado las rocas extraídas o dar datos precisos.

Juan Camilo Quintero, gerente corporativo de Anglo Gold y exdirector de Ruta N, cuenta que aceptó trabajar aquí después de conocer su responsabilidad y a cambio de “construir un proyecto de minería con propósito para contribuir al ecosistema de Antioquia en materia de innovación, ciencia y tecnología que permita generar aportes ambientales, sociales y económicos”. A medios como El Colombiano ha pedido debatir con argumentos. A propósito, este diario publicó el 22 de octubre y en portada de su edición digital la noticia del vertimiento accidental de líquidos biodegradables que iba a usar Anglo Gold en unos baños portátiles. ¿Por qué un incidente menor como ese, que puede ocurrir en cualquier lugar, aparece ahí y sin contexto? ¿Por qué investiga actualmente sobre daños probables de Anglo Gold en otros países cuando no hay todavía un reportaje que le permita al lector entender a profundidad este proyecto? ¿Para muchos se trata de mirar los riesgos o aportes, generar activismo o de confirmar un prejuicio? ¿Qué más hay detrás del proyecto de Quebradona en Jericó? Sigue en 15 días.

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