Por: Cartas de los lectores

Sobre las protestas en Chile y la violencia que no cesa en Colombia

América Latina debe saberlo

El continente y el mundo entero deben saber que en Chile nos están reprimiendo de forma brutal. Somos millones de ciudadanos que hemos salido a las calles para manifestar nuestro descontento no solo contra el gobierno del presidente Piñera, también es una lucha de larga data contra los gobiernos anteriores, que desde el retorno a la democracia no han logrado dar soluciones estructurales a los problemas básicos.

Un ejemplo (de cientos) es que en Chile el acceso al agua está en manos de privados y no se garantiza accesible y asequible para todos, a pesar de lo que dijo en 2010 la Asamblea General de las Naciones Unidas, según la Resolución 64/292, que reconoció explícitamente el derecho humano al agua. Nos enfrentamos en el presente a un escenario de sequías, cientos de animales están muriendo por falta de agua y parte de la ciudadanía recibe este líquido vital a través de camiones cisterna, mientras los ríos quedan en manos de las grandes empresas, que usan el agua para fines comerciales, negando el acceso a otros seres humanos.

Son muchas las demandas ciudadanas —transversales— y principalmente apuntan a las políticas neoliberales de las últimas décadas, que nos hacen ver como clientes y no como ciudadanos de derechos: salud, educación, trabajo, pensiones y la fuerte crisis de representación política son solo algunos de los problemas actuales.

A pesar de todo, lo más preocupante se presenta hoy en día, según datos entregados por la Sociedad Chilena de Oftalmología: desde que inició el estallido social el pasado 19 de octubre se han presentado 136 pacientes con trauma ocular severo. Un 82 % de ellos responde a la acción directa de balines antidisturbios desplegados por la policía uniformada de forma indiscriminada contra población civil desarmada. Hay graves denuncias, ya que los agentes del Estado no están respetando sus propios protocolos ni la normativa internacional al respecto, es decir, se estarían vulnerando los derechos humanos y el resto de América Latina debe saberlo.

Dr. Boris Briones Soto.

Colombia bañada en sangre

Es ya insufrible para muchos de nosotros los colombianos el océano sangriento que es nuestro país. ¿Será que las clases gobernantes, herederas de las antiguas violencias, no se sacian de la sangre del pueblo colombiano? ¿Cómo es posible que desde 1948 estemos viviendo de violencia en violencia y no hayamos enloquecido, o será que ya estamos todos locos?

M. Cristina Quiroga. Cali.

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