Por: Yesid Reyes Alvarado

Sobre leyes y otros instrumentos peligrosos

ESTA SEMANA SE ANUNCIÓ LA ENTRAda en vigencia de la llamada "ley del fútbol" (1445 de 2011), cuyos redactores aprovecharon para modificar el Código Penal.

Desde ahora el artículo 359 tiene una nueva redacción que permitirá sancionar con cárcel de 1 a 5 años a quien dentro de un espectáculo deportivo o con ocasión del mismo emplee o lance sustancia u objeto peligroso o contundente contra persona, edificio o medio de locomoción. La norma original preveía prisión para quien, en cualquier lugar, arrojara desechos o residuos peligrosos, radiactivos o nucleares, considerados como tales por tratados internacionales ratificados por Colombia.

La particularidad del nuevo texto radica en la enorme indeterminación de lo que es una sustancia o un objeto peligroso o contundente; se dice que esos conceptos serán interpretados de acuerdo con definiciones de legislación supranacional o según la opinión de un experto. Como dudo que la comunidad de naciones se haya ocupado de establecer si las mazorcas son objetos peligrosos o los zapatos son elementos contundentes, la decisión sobre quién comete este delito quedará en manos de los peritos de Medicina Legal. Esa falta de precisión del artículo lo hace claramente inconstitucional, porque las conductas delictivas deben estar definidas en la ley de manera inequívoca, expresa y clara; el ciudadano debe tener la certeza de si emplear calzado dentro de un escenario deportivo o lanzar huesos de pollo al interior de un estadio es un crimen, sin que esa determinación pueda quedar diferida al criterio de un auxiliar de la justicia que emite su opinión después de ocurrido el hecho.

Por increíble que parezca, el precepto que acababa de entrar en vigencia fue modificado ayer al aprobarse un artículo de la ley de seguridad ciudadana que le confirió un nuevo contenido al 359 del Código Penal. En su primera parte limita nuevamente la censura al lanzamiento de desechos o residuos peligrosos, radiactivos o nucleares considerados como tales por tratados internacionales ratificados por Colombia, y le asigna una pena de 16 a 90 meses, con lo cual retorna a la redacción original, aun cuando estableciendo sanciones adicionales para los casos en que el comportamiento ocurre en escenario deportivo o cultural.

Pero con esta última modificación también se penaliza el simple hecho de portar en estos sitios armas blancas u objetos peligrosos. Eso significa que de ahora en adelante quien sea sorprendido dentro de un escenario deportivo o cultural en posesión de un libro abultado, un radio, un celular, unas pilas o un paraguas, podrá ser sometido a sanción penal si un perito considera que cualquiera de esos objetos tiene la condición de peligroso. Parece poco serio que en menos de un mes se cambie dos veces el contenido de una misma disposición legal; pero resulta más preocupante que conductas tan imprecisas y poco claras como la de portar objetos peligrosos sean criminalizadas, con evidente violación al principio de tipicidad. Porque puede ser discutible si un determinado objeto es o no peligroso, pero lo que no admite ninguna duda es que esta clase de normas son un peligro para la comunidad.

 

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