Por: Cartas de los lectores

Sobre Lorenzo y Álvaro Uribe

Hace muy pocos días Lorenzo Madrigal (entiendo que eso es un seudónimo) se ocupó aplicadamente de salir en defensa de la respetabilidad de Álvaro Uribe Vélez (El Espectador, “La igualada”, 07/28/14), argumentando su condición de expresidente, “gústele a quien le guste” y apuntalando con la ex de la primera magistratura una investidura eterna a la que se le debe respeto y reverencia y por lo cual, además, señalaba a sus contradictores como irrespetuosos con la majestad del señor Uribe.

Veo también que en sus noticias y columnas, además de algunos de sus editoriales, se trata a Uribe con los gestos propios de alguien que tiene una investidura y una majestad respetables y no puedo evitar mi visión de la fábula del vestido nuevo del emperador, que en este caso quiero renombrar como la  respetabilidad eterna del emperador. El paralelo se concreta en que tanto el vestido del emperador de marras no existía y la respetabilidad es una virtud que se aleja del señor Uribe. Tanto por sus actos como por las consecuencias de los mismo. Quiero que le llegue al señor Madrigal mi argumento: Un cargo no hace respetable a nadie, y como decía mi madre, “el cargo no hace a la persona, la persona hace al cargo”. No, señores, los modales, las expresiones y las acciones, algunas de ellas acogidas en el código penal, del señor Uribe no le reportan respetabilidad superior a la de cualquier ser humano en amparo de los “derechos del hombre”, hoy llamados derechos humanos, que por cierto tanta incomodidad causan al señor Uribe.

Por segunda vez me permito acusar a ustedes, timoneles de la información, por jugar a una corrección política perversa que en virtud de un respeto blindado de cobardía, no les dice a ciertos hechos y a ciertas personas por sus nombres.

El problema con el señor Uribe no son sus ideas políticas, ni su actitud vehemente; el problema con el señor Uribe es su escasez de solvencia ética y moral para dirigir los destinos de una comunidad regida por una constitución democrática y civilista.

Esa es la verdad, todo lo demás son trampas lingüísticas que, en este caso, con lo cortés pierden lo valiente.

Mauricio Navas Talero. Bogotá.
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Fe de erratas
En la pasada edición de la Guía Estudiantil que circuló con el periódico, los datos publicados de la Pontificia Universidad Javeriana-Bogotá son equivocados, pues corresponden a la seccional de la institución en Cali. Ofrecemos disculpas e informamos a quienes deseen consultar los programas de la universidad en Bogotá, que pueden ingresar a la página de internet www.javeriana.edu.co.

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