Sobre reelección de gobiernos locales

El lastre de la reelección sigue aún rondando los laberintos del poder.

Ahora el turno, por vez dieciocho, desde 2002, les corresponde a los alcaldes y gobernadores. El Gobierno Nacional ha radicado dentro de su farragoso paquete legislativo un proyecto de reforma constitucional —una enmienda más de la treintena de emplastos a la Constitución de 1991— para permitir la reelección inmediata de los gobernantes territoriales, reformando así los artículos 303 y 314 de la Carta Política.

Esta propuesta coincide con los proyectos, en ciernes, de reforma a la distribución de regalías y de reordenamiento territorial que afecta la actual organización territorial, la distribución de competencias y la asignación de recursos públicos, de enorme relevancia para el futuro de los departamentos y municipios, llevando a repensar la conflictiva relación entre el Gobierno Nacional (centro) y los gobiernos subnacionales (periferia). Han sido recurrentes los intentos del Gobierno de recentralizar al país, argumentando que municipios y departamentos son fuente de todos los males que agobian a las administraciones y causantes de las iniquidades que soportan, estoicamente, los ciudadanos. Esta inoportuna propuesta, ensayada infructuosamente por el pasado gobierno para apuntalar su afán de perpetuación, es promovida —entre ellas por la Federación Colombiana de Municipios, que actúa en causa propia—, bajo el supuesto de imprimirles continuidad a los buenos gobernantes, quienes, como en las recientes encuestas, exhiben elevados niveles de favorabilidad; sin embargo, lo que premeditadamente se escamotea es que también una proporción aplastante de los 32 gobernadores y 1.092 alcaldes no podrán sustraerse de la perversa tentación de atornillarse a su despacho, recurriendo a todo el lubricado engranaje de la millonaria feria de contratos y las generosas cuotas burocráticas, rasgos idiosincráticos de quienes ejercen y han ejercido —con un tímido control ciudadano, producto de la férrea intimidación o almibarada cooptación del establecimiento— las administraciones locales y departamentales.

El Centro Nacional de Consultoría ha divulgado los resultados de su última encuesta de popularidad de gobernadores y alcaldes. De los 3.200 entrevistados se concluye que sólo 12 alcaldes obtuvieron un nivel de aceptación superior a 50%, mientras que tan sólo 17 gobernadores lograron esa percepción. Lo anterior evidencia el malestar en muchas ciudades y departamentos, y debe poner a pensar a los promotores de la reelección para no reproducir el mal gobierno, que sólo ha traído el empeoramiento de las condiciones de vida y la frustración diaria de la población, acompañada de desbordadas tensiones y explosivos conflictos.

 Edilberto Rodríguez Araújo. Bogotá.

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