Sobre Sirirí

El síntoma más claro de la falta de seriedad de los medios de comunicación en Colombia es su falta de criterio (para escoger las fuentes; para editar los contenidos; para seleccionar las imágenes).

El único medio en Colombia que resume la filosofía de su fundador con un lema y trata de ser coherente con éste es El Espectador. Y ese lema utiliza la palabra “criterio” dos veces en una sola oración.

En su nueva etapa como diario, El Espectador ha hecho un esfuerzo importante, condensado en su eslogan publicitario “la opinión es noticia”, el cual busca complementar el lema y el legado de don Fidel Cano. Sin embargo, ya en la aplicación, los criterios liberal y patriótico, así como la creación de noticia por medio de la opinión, parecen no estar presentes del todo.

Tal vez buscando un equilibrio entre sus columnistas más progresistas o liberales (Lisandro Duque, Álvaro Camacho, Moisés Wasserman), el diario ha incluido a Ernesto Yamhure, a Mauricio Botero, a Miguel Gómez Martínez. Hasta ahí la búsqueda de equilibrio con criterio ha sido acertada.

Sin embargo, en lo que sí ha fallado este criterio incluyente es en la selección del señor Mario Fernando Prado. Nunca había leído una columna suya y por la curiosidad que me despertó el título “El indefenso Cauca” (viernes 31 de julio) decidí leerlo. Después de la primera oración (incoherente, mal conjugada e imprecisa en la información) seguí leyendo con la idea de que se trataba de algún parodista. Ya el hecho de que hablara de que un ente regional ha “parido” gente ilustre me parecía sorprendente en tanto que la metáfora destila machismo y misoginia. Después de cuestionar a una supuesta dirigencia (que históricamente no ha dirigido nada distinto a la consecución de más privilegios), el señor Prado se queja de las “empresas del Valle” que no

contratan “indios ni negritos”. ¿Negritos? Sí: negritos. Señor Director: ¿es aceptable que en un medio de comunicación que busca ser serio, un columnista se refiera a los afrodescendientes como “negritos”?

El viernes siguiente, sorprendentemente, me encontré de nuevo con una columna del señor Prado. Esta vez el énfasis no estaba en su racismo. Esta vez se trataba de exponer el machismo más primario e insultante en su columna “¿Mechoniada electoral?”. El sólo título era ya una alusión a un estereotipo de mujer que incluso en los medios de comunicación más retrógrados ya no se usa. “Las mujeres solitas son de maravilla, pero vaya júntelas”. ¿A qué se refiere el autor? ¿Solitas en su casita haciendo el oficio? Y no contento con emprenderla contra las mujeres, el señor Prado despacha su columna con un comentario homofóbico: “(…) aunque dicen que los gays son peores”.

Decía don Nicolás Gómez Dávila —él sí un reaccionario inteligente— que nada incomodaba tanto al marxista como los argumentos del católico inteligente. No soy marxista e ignoro si el señor Prado es católico. Pero lo que sí sé es que no es inteligente y que lejos de generar noticia, genera comentarios banales e innecesarios como éste y como sus columnas.

 Francisco Barrios. Cali.

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