Sobre un editorial pro aborto

Pocas veces he leído un escrito con tantas falacias como el editorial "Límites al Procurador", publicado el 17/8/2010.

Pasando por alto que éste parece escrito por Mónica Roa, una reconocida activista pro aborto de quien no se puede esperar objetividad en el tema, o al menos, el intento por evidenciar la compleja problemática pública que encierra esta discusión, voy a limitarme a señalar algunos de los errores del escrito.

1. La sentencia C-355 despenalizó el aborto en tres circunstancias específicas y bajo ciertos supuestos. Eso no implica que haya convertido el aborto en derecho. El aborto, parece obvio decirlo, sigue siendo delito en Colombia.

2. ¿No es un abuso además de considerar como derecho una conducta que simplemente fue despenalizada? Con esta equiparación, el editorial banaliza un concepto tan importante a la cultura occidental contemporánea.

3. ¿A qué conjunto de normas aluden ustedes cuando dicen que reglamentaron la sentencia C-355?  Hasta donde sé, sólo se expidió el Decreto 4444 de 2006 del Ministerio de Protección Social, el cual fue suspendido por el Consejo de Estado, y en la actualidad no se encuentra vigente.

4. ¿Constituye un abuso de poder —como plantea el Editorial— que la Procuraduría exponga sus argumentos jurídicos ante los canales institucionales —como en efecto hizo— por una sentencia que se extralimitó en sus funciones? ¿O lo que les incomoda a ustedes es que ahora en la Procuraduría no se defienda oficialmente la postura pro aborto?

5. ¿Se puede descalificar a un funcionario público —como hace el Editorial con Ilva Myriam Hoyos— por oponerse a la despenalización del aborto? Con ello El Espectador, un diario tradicionalmente liberal, evidencia un nuevo tipo de censura.

6. Las referencias a Women’s Link Worldwide reviven un debate viejo: la molestia de esta organización —de la cual forma parte Mónica Roa— porque la Procuraduría, en ejercicio de sus derechos, decidió no continuar con sus servicios. Hace mal El Espectador defendiendo una causa particular.

A pesar de editoriales tan sesgados como éste, la discusión sobre el aborto seguirá abierta acá y en muchos lugares del mundo.

 Iván Garzón Vallejo. Bogotá.

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