Por: Cartas de los lectores

Sobre una columna

En la edición del domingo 8 de junio aparece una columna de Héctor Abad titulada “Si gana la mentira”, donde se hacen afirmaciones plagadas de falsedad. Dice el autor que el Movimiento de Salvación Nacional fue “un grupo laureanista y falangista”. De no haber tenido el honor de servir, entre 1992 y 1993, como secretario ejecutivo de esta agrupación política, no malgastaría tiempo en referirme al panfleto despreciable, ejemplo de ordinariez literaria, muestrario de lugares comunes conceptuales y catálogo de falsificaciones históricas de la estirpe más tenebrosa.

El Movimiento de Salvación Nacional fue concebido por el doctor Álvaro Gómez Hurtado hace 25 años tras ponerse fin al secuestro doloroso que padeció. A sabiendas de que el favor de la opinión nacional se inclinaba hacia el candidato del Partido Liberal, César Gaviria, presentó su nombre en los comicios de 1990 con el fin de impulsar un acuerdo sobre lo fundamental. No dudó en apoyar la idea de una Asamblea Nacional Constituyente que forjara una Carta Política más participativa y dotara a la justicia de instrumentos más efectivos de lucha contra el delito y la corrupción. Su propuesta de crear la Fiscalía General de la Nación, que venía trabajando desde 1976, tuvo así concreción. Como la había tenido, un poco antes, su propuesta de elegir popularmente a los alcaldes del país.

Álvaro Gómez Hurtado fue, además, apóstol en la lucha de ideas. Diariamente, durante años, presentó pacíficamente sus tesis en los editoriales de El Siglo. Sin comprometer nunca sus creencias, supo dar apoyo a distintos gobiernos como también ejercer el derecho a la crítica. Su última batalla le costó la vida.

Estas realidades no pueden ser vistas, desde luego, por un escritor enceguecido por el odio y dado, con consagración diabólica, a la tarea deliberada y acuciosa de esparcir combustible sobre las chispas peligrosas que saltaron en este debate presidencial. Tal como lo hicieron algunos escritores en las épocas de la violencia liberal-conservadora entre 1930 y 1958. Triste en verdad que el escritor galardonado haya tomado el camino tortuoso de la difamación execrable.
No acepto los términos de la columna calumniosa de Héctor Abad. Nunca, a lo largo de mi carrera, me he prestado para tareas, actividades o funciones que tengan las fuerzas de choque, el desconocimiento de derechos humanos y el extremismo como instrumentos de trabajo. En lo que hace al Movimiento de Salvación Nacional, llevo orgullosamente —reitero— el honor y la satisfacción de haber avanzado temas públicos al lado de Álvaro Gómez Hurtado, que han hecho de nuestra democracia un sistema más participativo y respetuoso de la ley.


Juan Daniel Jaramillo Ortiz.

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