Por: Cartas de los lectores

Sobre una columna

Me refiero al artículo del doctor Salomón Kalmanovitz, publicado en la página editorial el día 27 de abril de 2015.

De dicho artículo se desprende que la capital de la República se salió de madre, hecho que pude comprobar en estos días por haber estado en Bogotá después de 10 años, para asistir a la Feria del Libro con el fin de promover mi último libro, Variaciones sobre un tema de García Márquez.
 
Lo que quiero señalar es que el “fracaso” no es sólo de Gustavo Petro, sino de todos los alcaldes que lo precedieron. Para no remontarnos al huevo (ab ovo, como dice el poeta latino), arranquemos con el doctor Jaime Castro. Cuando éste se convirtió en burgomaestre de Bogotá, los que lo conocíamos nos imaginamos que había llegado la hora del metro. Yo personalmente lo conocí en París, él especializándose como jurista y el suscrito como sociólogo. Sabiendo por experiencia propia lo que significa una vía subterránea en una ciudad metropolitana, yo pensé que Jaime Castro tomaría la decisión de empezar a construir el metro de Bogotá; pero por razones que desconozco, no sucedió nada. Luego vinieron Mockus y Peñalosa. El primero consideró que lo más importante era la cultura ciudadana y le dedicó todo su tiempo a esta labor, encomiable desde todo punto de vista, pero insuficiente. El segundo se dedicó a poner en marcha el sistema de transporte urbano conocido como Transmilenio, apenas un paliativo al desbordado tráfico de Bogotá. Después vino la debacle de Samuel Moreno Rojas y luego la tímida labor social de Lucho Garzón.
A Petro la ultraderecha no lo ha dejado concentrarse en su labor de gobernante, más allá de su terquedad y de su falta de experiencia administrativa. El “fracaso” es, pues, de toda la clase dirigente capitalina.
 
Lacydes Cortés. Cartagena.
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