Por: Cartas de los lectores

Sobre Vallejo

Señores El Espectador: A propósito de su reportaje del domingo pasado (“La vida perra de Fernando Vallejo”), Andes, Animales Desamparados A. C., recibe el gesto de Fernando Vallejo, además de con una enorme gratitud, como un compromiso ineludible para seguir librando una batalla contra la indiferencia, el abandono, la barbarie, la sinrazón, el olvido y la enfermedad, sólo para buscar al final del camino el amor y la piedad que nos liberen de este reflejo donde la crueldad humana se enfrenta con las lecciones de amor y fidelidad que los animales nos dan día con día.

En este sentido, compartimos con Fernando el estoicismo de un destino alimentado por nuestros ideales y nuestro coraje, que nos aferra a seguir dando lo mejor de nosotros, a pesar de todos los pesares. La defensa de las palabras que hace Fernando Vallejo empata con la defensa que Andes hace por los sin voz. Tal es la deferencia al donar el premio que la FIL le ha otorgado. Conozco a Fernando Vallejo de su aportación como voluntario para financiar las campañas de esterilización de perros y gatos en zonas deprimidas que necesitan despertar del infierno que viven. Para él, los albergues no son el mejor lugar para resguardar animales, que han sido diseñados para compartir su destino al lado de nosotros. Como un voluntario más, su participación nos hace fuertes, intercambiamos puntos de vista y actuamos para dar sentido al proyecto divino que el hombre en su enorme arrogancia se niega a ejecutar.

Muchas gracias, Fernando Vallejo. Muchas gracias a ustedes.

Patricia Rico Rodríguez, presidente Andes, Animales Desamparados México D. F.

Otra opinión

El asesinato del joven Becerra no se puede tomar a la ligera. No es el grafitero “pelafustanillo”, que así lo sea; es el de un joven, de una sociedad rebelde y dada a la protesta, en este caso no violenta. Vale preguntar, más bien, ¿por qué la Policía desde el inicio trató de mostrar al asesinado como un asaltante portando un arma de fuego? ¿Por qué mostraron testigos sindicando al asesinado como delincuente? ¿Por qué sacaron al aire, por todas las emisoras, la voz de un testigo que trataba de mostrar al muerto como un peligroso asaltante? Lo que queda claro es la total desventaja de controvertir a quien puede manipular las pruebas y la escena del crimen. Acá no hay justicia ni equidad. Tampoco podemos tildar al patrullero de asesino intencional. Pero errores sí se presentaron, y graves. Ya Medicina Legal dictaminó que Diego no portaba arma alguna. Algo falló.

Ricardo García Bogotá

 

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