Solidaridad

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Había resistido escribir u opinar sobre el coronavirus porque hay una sobrecarga de información sobre el tema y no soy experto en ninguna de las áreas que conciernen a esta crisis. Sin embargo, puedo dedicar este espacio para hacer un llamado a la solidaridad ciudadana y señalar un par de propuestas interesantes para canalizar recursos hacia los segmentos más vulnerables de la población.

Es urgente sensibilizarnos hacia los que no tienen red de apoyo, dependen del trabajo día a día o tienen negocios frágiles. El Estado no dará abasto para suplir las necesidades de los colombianos. Todos debemos contribuir para paliar el sufrimiento y angustia ajenas. Estamos ante una catástrofe natural de la magnitud de un terremoto, un huracán o una inundación. Las ayudas voluntarias tendrán una importancia crítica.

Voy a señalar algunas iniciativas que consulté en redes sociales, pero, por favor, invito a todos a buscar, verificar y compartir otras. No tengo ninguna relación personal con ellas. Las seleccioné porque he confirmado su credibilidad en los pocos días que he tenido para revisarlas y cubren grupos variados que sobrellevan semanas muy difíciles.

La Cruz Roja Colombiana tiene una plataforma para recibir donaciones que serán destinadas a kits de alimentos y aseo para población vulnerable.

El Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Bogotá recibe alimentos, productos de aseo, higiene personal y protección femenina para llegar a organizaciones sin ánimo de lucro que atienden a población vulnerable, como lo son jardines infantiles, comedores, casas de adultos mayores, internados, centros de adicciones, centros de discapacitados y otros. Han abierto una plataforma para recibir donaciones desde distintos bancos y fortalecer la distribución.

Hace pocos días nació el Proyecto Sunrise. Es una plataforma virtual para vender bonos de restaurantes, bares y otros establecimientos independientes, que son particularmente vulnerables en tiempos de cuarentena. Estas son compras anticipadas que se podrán redimir una vez vuelva a abrir el establecimiento. Si este quiebra o cierra definitivamente durante la época de cuarentena, Proyecto Sunrise no se hace responsable de la compra anticipada.

Hablé con Pablo Isaza, uno de los creadores de la iniciativa, y dijo que apenas ahora están comenzando. Hacen verificación manual de los negocios que se inscriben: exigen Cámara de Comercio, certificado bancario, RUT y un correo empresarial, para corroborar la existencia del negocio. El dinero se canaliza a una de sus cuentas y ellos no lo administran. Los negocios reciben directamente el dinero de las compras anticipadas. Muchos establecimientos anuncian que con el dinero recaudado pagarán nómina, pero no hay un mecanismo formal de verificación. Quien hace la compra tendría que confiar en que el dinero se usará para lo que se anuncia.

Confirmé el Proyecto Sunrise con dos de los restaurantes que están en la plataforma: Belisario y Caimán. Tomás Lopera, socio de Caimán, dijo que en su caso la iniciativa ha sido un éxito. De los $2’900.000 que necesita para un mes de sueldo de las empleadas, ha podido recaudar $2’100.000. Jessica Redondo, coordinadora de mercadeo de Belisario, también ha confirmado que la plataforma ha comenzado a dar fruto. De los 120 restaurantes que participan hasta ahora de la plataforma, 50 han recibido apoyo.

Finalmente, la Red Comunitaria Trans recibe donaciones para apoyar a las trabajadoras sexuales del barrio Santa Fe, en Bogotá. En la cuenta de Instagram redcomunitariatrans pueden encontrar detalles. Confirmé la confiabilidad de esta iniciativa con Échele Cabeza, una organización no gubernamental para reducir y mitigar el riesgo de consumo de sustancias psicoactivas y que el martes realizó una entrega de alimentos en el mismo barrio.

La iniciativa busca entregar un subsidio de $17.500 diarios durante 15 días para el pago de habitaciones de 37 mujeres trabajadoras trans del barrio Santa Fe, y 45 mercados de $45.000 a 45 trabajadoras sexuales trans.

De nuevo, los invito a buscar y confirmar más iniciativas y divulgarlas.

Nuestros gobernantes no saben qué hacer ante esta situación. Están sin un plan de ruta y sin respuestas. Como ciudadanos responsables tendremos que aceptar que el Estado no va a solucionar buena parte de los problemas que desata el coronavirus, y menos uno tan desajustado y débil como el nuestro. Los estragos económicos de este vendaval apenas comienzan y depende en buena parte de nuestra solidaridad que el vecino no se vaya a pique.

Twitter: @santiagovillach

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