Por: Julio Carrizosa Umaña

La solución wayuu (II)

Si los wayuu no se hubieran organizado como sociedad rebelde y si así no hubieran generado una cultura matriarcal y estética, La Guajira no existiría como departamento de la República. Pero hoy todo eso no es suficiente.

Sin embargo, cualquier futuro mejor que nos pudiéramos imaginar para La Guajira no será sostenible si no contamos con la experiencia wayuu: la de haber logrado asentarse y prosperar durante siglos en un desierto del Caribe, en esa anomalía geográfica en la que los conquistadores españoles no vieron nada que les interesara.

Gerardo Ardila y otros antropólogos que han estudiado el fenómeno wayuu han mostrado detalladamente cuán ingenioso y vigoroso ha sido el proceso mediante el cual los wayuu lograron sobrevivir, crecer y colocarse como uno de los ejemplos de resiliencia cultural más importantes del Caribe. Frente a esta experiencia secular son pequeños y transitorios los graves problemas que hoy los agobian y que apenan a todo el país, problemas que han sido generados, en parte, por cuestiones ajenas a la experiencia propia de los wayúu, como el fracaso social y económico del Cerrejón, el cambio climático global y local y las crisis éticas, económicas y políticas de las culturas dominantes en Colombia y Venezuela.

Es, entonces, nuestra responsabilidad, la de los blancos, los mestizos y los mulatos colombianos, la de construir con los wayuu una solución, pero no una solución neoliberal. Tampoco una solución marxista leninista, sino una solución con la complejidad suficiente para afrontar la complejidad del problema.

Hace varias semanas traté de llamar la atención del Gobierno y del sector privado hacia las posibilidades y coherencias con las condiciones guajiras de adelantos tecnológicos como las energías solares y eólicas, la desalinización masiva de aguas marinas y la microagricultura orgánica y limpia en los desiertos. Hoy repito que todo eso podría realizarse si se respeta la preeminencia de la cultura wayuu y añado que en lo que resta de lo que se pudiera llamar la cultura costeña existen procesos complejos, como todos los relacionados con la música y en general con la alegría y la felicidad personal, que son perfectamente coherentes con las manifestaciones estéticas extraordinarias que hoy se celebran en todo el mundo al contemplar los vestidos y los utensilios creados por ellos en medio del desierto. Es en esos mundos del color y de la música en donde se encuentran algunas de las claves del buen vivir.

 

 

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