Por: Felipe Jánica

Soluciones estructurales y otras necesidades

Buscar soluciones corto placistas se ha convertido en una obsesión. No sólo en el Estado sino a en las compañías. Por otro lado, encontrar soluciones de fondo y/o estructurales se ha convertido en todo un desafío. El asunto es qué tanto tino se tiene para identificar las causas raíces de los principales problemas, tanto de los estados como de las compañías.

En el caso de los Estados, en el que no se escapa el colombiano, pareciera claro que tenemos asuntos socio-económicos estructurales que debemos resolver. Sin duda se han logrado avances en materia de inflación, por ejemplo. Lo que sucede es que éste es un asunto del corto plazo y que bien sabe manejar, por mandato constitucional, el Banco de la República con la política monetaria. Encontrar soluciones estructurales a temas de inflación y al desempleo es en lo que realmente deberían enfocar sus esfuerzos los líderes del Estado. Una solución estructural debería ser una que tenga como objetivo la re-industrialización del Estado.

Es sabido que la el país se ha venido desindustrializando de manera significativa. Esto además exacerbado por la dependencia nefasta de materias primas o commodities. Para nadie es un secreto que en gran parte la desaceleración ha sido causada por los menores ingresos recibidos de la industria petrolera. Como éste es un fenómeno motivado por la disminución de los precios internacionales del crudo, poco o nada se puede hacer. En palabras sencillas en este negocio del petróleo hay poco margen de control de los ingresos. La solución entonces debería ser la promoción de nuevas formas de producción, en donde se incentive por ejemplo de la industrialización del agro y de otras formas productivas o de transformación de materias primas.

Si se logra equilibrar la balanza de los tres tipos de bienes (primarios es decir materias primas, secundarios: Industria y terciarios: los servicios y el entretenimiento) seguramente tendríamos una economía desarrollada. El asunto realmente importante en pro del desarrollo es cambiar la dependencia por alguno de estos tres tipos de bienes en donde los primarios, sin duda, mandan la parada. Para ello es necesario hacer reformas estructurales que incentiven la industrialización. Con ello podremos resolver no sólo la dependencia de primarios sino se disminuye la tasa de desempleo y además se incentiva a los ciudadanos a buscar capacitarse en áreas ligadas a esas industrias.

Por su parte en el campo de los servicios al igual que en la industria, es necesario que se hagan reformas estructurales de Estado, en donde el caballo de batalla debe ser sin duda la educación. Lograr una reforma estructural en la que se busque educar, desde edades tempanas, en temas de innovación y emprendimiento podrían empezar por cambiar la manera de pensar de los colombianos, es decir motivarlos más por ser empleadores que empleados. Esta reforma debería también incentivar el estudio en ciencias y técnicas necesarias para cubrir plazas de trabajo en las industrias que se quieran desarrollar.

Si queremos tener una economía próspera y perdurable, es lógico que se piense en soluciones estructurales en lugar de unas que busquen cubrir necesidades de corto plazo. En palabras sencillas debería haber incentivos que motiven a los líderes de estado por buscar soluciones estructurales en lugar que aquellas que le den más visibilidad política. Como en las empresas existen bonificaciones, en el Estado debería haber este tipo de incentivos. Por supuesto quien los premie debería ser un grupo interdisciplinario y sin sesgo que juzgue y premie las ideas en pro de cambios estructurales. Con esto se buscaría incentivar a los dirigentes con poder de decisión en la búsqueda de reformas estructurales, siempre y cuando ésas progreses en el Congreso. Amanecerá y veremos, dijo el ciego.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Felipe Jánica

Cuidado con las ligerezas

Estamos en el mismo barco

El momento de ejecutar es ahora