Por: Julio Carrizosa Umaña

Las soluciones no están en Bogotá (II)

Una política nacional de ordenamiento territorial podría ayudar a disminuir la velocidad de crecimiento de la población de la capital si los nuevos POT indicaran realmente en qué municipios existen las condiciones necesarias para promover el aumento de su población.

Esas condiciones están definidas por las características ecológicas, sociales, económicas y culturales de cada población. Por eso es imprescindible que los alcaldes y los concejos municipales aseguren que los nuevos POT no se reduzcan a considerar solo uno de estos factores y, sobre todo, que no sean manipulados por intereses personales, profesionales o de una empresa específica.

La mayoría de los POT actuales se guían únicamente por simplificaciones económicas y urbanísticas y no consideran ni lo ecológico ni lo social ni lo cultural. Por eso es que se construyen urbanizaciones en terrenos inundables o sin posibilidades de obtener agua potable suficiente; por eso es que se derrumban las casas recién terminadas, que se rompe la integración social de los pueblos o que se desestabilizan regiones enteras.

El DNP podría dar instrucciones para que los nuevos POT proporcionaran información suficiente para establecer una política nacional de ordenamiento que coordinara y apoyara lo aconsejado desde las localidades, estableciendo normas y acciones que promovieran y facilitaran el aumento de la población en los sitios en donde sí pueden construirse ciudades que signifiquen alternativas reales a los asentamientos en Bogotá y en las cuatro ciudades principales.

La situación actual justifica esta intervención del DNP. La crisis económica, la necesidad de establecer escenarios de paz, el cambio climático, la urgencia de proteger los suelosagropecuarios, de conservar las fuentes de agua y los paisajes con potencial turístico hacen imprescindible tratar de modificar los patrones actuales de poblamiento.

El futuro de la Nación depende en buena parte de que su red de ciudades se diversifique y descentralice teniendo en cuenta las realidades y los potenciales del planeta y de nuestro territorio. Acelerar el crecimiento dedecenas de ciudades intermedias o inclusive construir ciudades nuevas en sitios en donde existan las condiciones ecológicas, sociales, económicas y culturales adecuadas es mejor que urbanizar aquellas áreas que constituyen por su naturaleza un atractivo turístico o donde es posible aumentar la producción agropecuaria imprescindible en esta coyuntura.

 

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