Por: Uriel Ortiz Soto

Soplan vientos de paz y libertad

Es importante hacer un análisis de los últimos hechos ocurridos al interior del grupo guerrillero de las farc, con el objeto de sacar claras conclusiones de lo que en un inmediato futuro pueda ocurrir.

Todos sabemos que la política de Seguridad Democrática adelantada por el Presidente Uribe y las Fuerza Armadas, está dando resultados tan contundentes que ya se percibe a todas luces la tranquilidad nacional y el regreso de los campesinos a sus áreas de producción de donde habían sido desplazados por problemas de inseguridad guerrillera o paramilitar.

El abatimiento y captura de varios de los líderes de las farc, quienes prácticamente eran la bandera y símbolo de su ideal revolucionario ha provocado tal desmoralización de la tropa, que estos grupos ahora segundones, andan en desbandada y aunque algunos de ellos, sacan pecho anunciando que continuarán en la lucha armada, no tienen el suficiente liderazgo y la capacidad de mando que se requiere.

Hay que admitir que quienes manejaban logística, disciplinaria y militarmente a las farc, eran: tirofijo y “Raúl Reyes” que fueron dados de baja con diferencia de escasos veinte días. “El mono jojoy” y” Alfonso Cano” en su reemplazo orientan improvisadamente la organización narcoterrorista. Según versiones de última hora, el primero de ellos, se encuentra seriamente delicado de salud con afección diabética y el segundo, según lo ha manifestado a algunos medios de comunicación, dice: no estar dispuesto a continuar en el monte, en situaciones precarias debido a que el Comando Fudra del Ejército, lo tiene acorralado desde hace varios meses padeciendo toda clase de desabastecimiento especialmente de alimentos, de ropa, de municiones  y de armas. Es decir, además de acorralados, están desprovistos de los elementos básicos.     

Es apenas lógico que cuando los grupos armados que operan al margen de la Ley, se debilitan por la acción del Estado a través de su Fuerza Pública, como en el caso que nos, ocupa, pierden escenarios de credibilidad nacional e internacional. Como consecuencia lógica su identidad de lucha guerrillera y su razón de ser, se debilita y viene como consecuencia lógica la desmoralización de la tropa guerrillera que pide a sus superiores, se les regrese a la sociedad civil. Porque, de continuar combatiendo en un escenario totalmente desmembrado, es servir de carne de cañón para que la acción del Estado, los sometan  y pierdan las prerrogativas que pueden recibir en caso de una reinserción voluntaria o negociada.

En virtud de todo lo anterior, no es exagerado decir que, después de cincuenta años de lucha guerrillera, nunca se había visto tan cerca la paz en Colombia, con la consecuente liberación de los secuestrados. Hay que tener en cuenta que el gobierno es quién va ganando la guerra con su política de Seguridad Democrática y el avance continuo de las Fuerzas Armadas.
Debemos, sentirnos orgullosos de ellas, pero, muy especialmente del Comando Fudra, quien desafiando toda clase de dificultades y aportando sacrificios de día y de noche, no ha escatimado esfuerzo para estrechar el cerco donde se encuentran los subversivos de las farc, con nuestros compatriotas secuestrados.   

Todas las manifestaciones de optimismo que se han recibido en los últimos días empezando por las del Presidente de Venezuela Hugo Chávez, quién sorpresivamente cambió su discurso de simpatía, por el de la orden perentoria para que dejen en libertad a todos los secuestrados “ a cambio de nada” ha sorprendido gratamente al mundo y si dicha manifestación es sincera, Chávez ha logrado con la sola frase, “ A, cambio de nada” borrar su mala imagen de ser uno de los gobiernos colaboradores con la guerrilla de las farc, que tanto dolor y lágrimas ha  causado al pueblo Colombiano.

Seamos optimistas, pero, tampoco nos echemos a dormir sobre los laureles, hay que tener en cuenta que la paz, tiene sus enemigos agazapados, que aunque no militen en las filas guerrilleras, se encuentran en todos los escenarios de la vida nacional. Son tan peligrosos como el accionar de los fusiles del enemigo en su conjunto.

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