Por: Mario Morales

Sorpresas, disfraces y futuro

Contrario a las predicciones de "profetas y videntes", la alianza Parody-Mockus no sólo sacudió con emoción la estantería de la campaña por la Alcaldía, sino que le alcanzó para meterse en la conversación de la que saldrá el nuevo mandatario local.

Mockus, enterrado prematuramente por analistas, volvió a dar una lección de osadía con un salto triple que lo llevó del divorcio verde a candidato y ahora tutor de Gina, reencarnó en el imaginario capitalino para corroborar la vieja lección de que en política no hay nada escrito y obligó a barajar de nuevo a la masa crítica que no vota según partidos y espera el último día con la consigna del voto útil.

Resta saber, en estas tres semanas, si la aceptación del dúo de moda obedece a un acto sentimental de sus seguidores, a un rechazo a la polarización de la campaña o a una decisión de votantes de carne y hueso.

Por ahora, la ciudad parece conocer las propuestas de Gina-Mockus y de Petro, pero cada mañana despierta con una nueva voltereta de Peñalosa, que sigue padeciendo serios problemas de identidad política, ya no sólo por filiación (es candidato de dos facciones que parecen incompatibles), sino por la confusión de programas; se sabe que hará lo contrario de lo que propone por conveniencia, comenzando por el metro.

Pero donde más sufre Peñalosa es en la ducha diaria por lavar su imagen. Sus asesores se desgastan vendiendo que él no es lo que realmente es, sino lo que puede llegar a ser, en una mímesis propia de este mes de disfraces: un poco de Uribe para hablar de seguridad en estratos altos y un poco de Lucho Garzón para hablar de asistencialismo en sectores desfavorecidos. Con ese juego de máscaras afronta el dilema “ser humano vs. cemento y mano dura”, fusionando dos pasados ajenos, que son, como se sabe, agua y aceite y que se revierten en ese 50% de desfavorabilidad, fruto de la incredulidad, que le dan algunas encuestas.

En medio de tanto blanqueador y cirugía, a Peñalosa le está pasando como a modelos y reinas que abusan del bisturí tratando de recuperar tiempo idos y que quedan con la imagen desfigurada con una mueca de ausencia. Entre tanto, sus rivales hablan de futuro.

www.mariomorales.infoy @marioemorales

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