Por: Andrés Escobar

Sorpresas regionales

En el frente económico, la dimensión regional ha adquirido en Colombia una creciente dinámica que tiene como capítulo más reciente la reforma de las regalías.

En paralelo con este proceso, y de manera complementaria, a lo largo de las últimas décadas el país ha tomado conciencia de la importancia de incrementar el acervo de información regional que se produce regularmente, con el fin de entender mejor cómo son y qué tan rápido evolucionan las regiones. Un ejemplo de ello son las cuentas nacionales departamentales del DANE, que calculan el PIB regional y permiten ver la velocidad con la que la economía de este país se transforma sin que muchos nos demos cuenta de ello.

Dos casos ilustran estos cambios de manera elocuente durante las últimas tres décadas: la minería y la industria. Todos sabemos que la minería y la producción de petróleo han adquirido gran importancia en la economía colombiana, pero tal vez no tengamos tan clara la magnitud de las transformaciones que han ocurrido en este frente a nivel regional. En 1980, Antioquia y Santander concentraban el 40% de la actividad minera y de hidrocarburos en Colombia. Diez años más tarde, en 2010, perdieron terreno hasta representar tan sólo el 9% del PIB de este sector. Por su parte, en 1980, Arauca, Casanare, Cesar, La Guajira y Meta concentraban un poco más del 9% de esta actividad; en 2010, su participación había subido hasta 66%.

En el frente manufacturero también se han presentado cambios notorios. Antioquia, región industrial por excelencia en el imaginario nacional, tenía en 1980 un PIB industrial apenas 3% menor que el de Bogotá. Al cierre de 2010, la actividad industrial de la capital del país fue casi 50% mayor a la de Antioquia. Pero aquí no terminan las sorpresas, porque el “milagro industrial” tiene otro nombre: Santander.

Hace treinta años, la actividad manufacturera en Antioquia era más de cuatro veces la de Santander; sin embargo, de acuerdo con el DANE, para 2010 esta brecha se había cerrado completamente y, de hecho, Santander registró un PIB industrial 4% superior al de Antioquia. En otras palabras, después de Bogotá, el segundo polo industrial del país está en Santander.

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