Por: Beatriz Vanegas Athías

Suenan timbres (nuevamente)

Tiempo propicio para que el país político (léase vilipendiado y engañado por los zoquetes de siempre) airee sus neuronas ante la reedición de Suenan timbres, el poemario del poeta Luis Vidales, Premio Nobel Lenin de la Paz en 1985. Bueno es saber que al menos tenemos otro Premio Nobel de la Paz en quien sí creer. Pero no nos desviemos. Debemos esta preciosa quinta edición de Suenan timbres a Letra a Letra, asociación cultural creada y liderada en abril de 2008 por la editora Luz Eugenia Sierra, integrada además por cinco amigos (tres hermanas y dos amigos) cada uno aportando su saber, sus relaciones y sus ricas vivencias.

Persisten en la utopía de anteponer la divulgación de la poesía colombiana ante el monopolio del marketing y el imperio de la sinrazón y el fanatismo nuestro de cada día. Por ello, su objeto social es la difusión de la cultura colombiana, en especial mostrar la variada y rica poesía. Los dos primeros años de fundada Letra a Letra se dedicaron a cerrar el proyecto Colombia en la poesía colombiana: los poemas cuentan la historia, que salió en 2010, con el Premio Literaturas del Bicentenario. De esta obra se imprimieron 4.500 ejemplares, gracias a que fue incluido en el Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas. Cada libro es un proyecto que va tomando cuerpo en conversaciones con amigos, en la revisión bibliográfica, en el cruce de ideas con el autor y en la búsqueda de los recursos y condiciones que se requieren. Primero el sueño y después los números, afirma Luz Eugenia.

El año pasado publicaron un catálogo que muestra ocho años de trabajo a la par de configurar la colección Poesía Letra a Letra. Los cuadernos eran un sueño que se concretó en 2015 y que para fines de 2017 llega a su número 12.

Y el pasado 22 de junio se presentó en Bogotá la quinta edición de Suenan timbres & 13 textos testimoniales en cuya portada aparece la mítica caricatura de Luis Vidales como un sapo, así visto por el también adelantado a su tiempo Ricardo Rendón quien creó en los años 20 el elogiado Zoológico de los poetas.

Reaparece Suenan timbres y Colombia y sus poetas siguen en las mismas: colonizados y con la imaginación y el pensamiento crítico taponado a pesar de estar en plena era tecnológica. Reaparece Suenan timbres en este bello libro de 318 páginas, un prólogo del poeta-sobrino de Vidales, Juan Manuel Roca, imágenes del poeta y, claro, su obra completa.

Luis Vidales, poeta vanguardista que hasta después de publicado su libro se enteró de que así le decían, fue un adelantado a las formas poéticas e hizo del absurdo, el humor y el poema en prosa maneras auténticas de zarandear la conservadora y colonial sociedad colombiana de principios del siglo XX. Ante la avanzada de las frases hechas, de los lugares comunes, aquí va una muestra de la mirada-otra; la mirada-improbable que deberíamos emplear en tiempos de posverdades:

El crimen perfecto

Una noche soñé que había matado a una mujer. Paso los detalles. Cuando desperté leí en el periódico el relato del crimen tal y como yo lo había perpetrado. Me presenté a la policía. Se rieron de mí. Dicen que encontraron al criminal. ¡Qué va! Entonces ¿por qué me sigue remordiendo la conciencia?

Luis Vidales

 

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