Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Suesca, potencial alternativo

En las últimas semanas se han presentado en los medios de comunicación diversas posiciones respecto a las implicaciones del decreto 3600 de septiembre de 2007, “por el cual se reglamentan las disposiciones de las Leyes 99 de 1993 y 388 de 1997 relativas a las determinantes del ordenamiento del suelo rural y al desarrollo de actuaciones urbanísticas de parcelación y edificación de este tipo de suelo y se adoptan otras disposiciones”.

Lo esencial del Decreto es el ordenamiento territorial rural a nivel nacional. Siguiendo la Ley 99 de 1993,  el decreto 3600 hace referencia específica a la Sabana de Bogotá, pues la Ley 99, en su  Artículo 61, declara a la Sabana, sus páramos, aguas, valles aledaños, cerros circundantes y sistemas montañosos como de interés ecológico nacional, y cuya disposición prioritaria será la agropecuaria y forestal.

El decreto 3600 autoriza actividades ecoturísticas, etnoturísticas, agroturísticas y acuaturísticas para que se desarrollen en el suelo rural y restringe y ordena los desarrollos urbanísticos e industriales. En su Artículo 18 hace referencia a “Las áreas de actividad industrial en la Sabana de Bogotá” y limita el otorgamiento de licencias para Parques Industriales, tanto en la Capital como en los 29 municipios de la Sabana. Once de los 30 alcaldes han manifestado su desacuerdo con estas restricciones.

Como lo señala Julio Carrizosa en la introducción al Plan Trienal de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) 2007-2009, la institución enfrenta el problema ambiental más grave del país, que es la contaminación que genera Bogotá sobre la cuenca del río de su mismo nombre y que se extiende por el río Magdalena, llegando hasta el mar Caribe. A este macroproblema se suman otros dos originados por la dinámica poblacional y productiva de la capital, el deterioro de sus cerros orientales y la presión de urbanización de unos de los mejores suelos agrícolas con que cuenta el país y que constituyen el área rural de los municipios que conforman la Sabana de Bogotá. La capacidad de soporte agropecuario de la Sabana y su importancia ecológica fueron el argumento para la legislación existente sobre su conservación y manejo como área predominantemente rural. Cumplir los objetivos mencionados y simultáneamente mejorar la calidad de vida de los habitantes de los espacios rurales, en el marco de un desarrollo sostenible, hace necesario definir estrategias alternativas de desarrollo. En este propósito la cercanía de Bogotá es una amenaza y una oportunidad y, como dice la CAR en el marco estratégico de su Plan, la idea esencial es que el territorio es uno, y que lo urbano y lo rural son inseparables y se debe construir una visión que considere esta integralidad en la ruta del desarrollo sostenible.

Un caso concreto es el municipio de Suesca, que presenta un gran potencial para centrar su desarrollo en el ecoturismo y el turismo de aventura. Donde naturaleza, aventura y descanso se pueden combinar para atraer gran cantidad de turistas y desarrollar la llamada industria sin chimeneas. Para que esto sea posible, se ha establecido el Comité de Turismo de Suesca, con apoyo y participación de la Alcaldía, del Instituto Humboldt de Investigación, de la Fundación Al Verde Vivo, de la Fundación Endesa y del grupo de escaladores de Suesca liderados por Vámonos pal Monte.

El municipio posee los farallones o rocas de Suesca, formación de arenisca con  paredes de más de 120 metros de altura  que son la cuna de los escaladores en Colombia. Además, el río Bogotá presenta el cañón de Santa Rosita, donde el río aún tiene aguas relativamente limpias y se puede hacer canotaje. Hay aguas termales, monolitos de piedra moldeados por miles de años por el viento y la lluvia, y está la reserva natural de San Marino, propiedad de la CAR, que con sus 115 hectáreas forma una unidad con el cañón de Santa Rosita y las rocas de Suesca. Esto se constituye en una gran oportunidad para crear el más importante Parque Nacional de Escalada y convertirlo en el eje articulador del turismo y el desarrollo territorial, tareas que deben ser lideradas por la Alcaldía y la CAR. El vecino municipio de Sesquilé, con el cerro de las Tres Viejas y su cercanía a la laguna de Guatavita, presenta atractivos complementarios en este propósito.

El Plan Trienal de la CAR pretende alternativas de desarrollo sostenible y la cercanía de Bogotá favorece el desarrollo eco y agroturismo en los municipios cercanos, que tienen en los habitantes de la Capital sus clientes principales. Para que Bogotá no sea una amenaza por su crecimiento poblacional, el país tiene que plantearse una estrategia nacional, apoyando el desarrollo de otras regiones menos frágiles y más sostenibles en el marco de una política nacional de poblamiento. El reto no es fácil, el decreto 3600 y el Plan Trienal de la CAR, contribuyen para avanzar en la tarea.

* Economista con especialidad en manejo de recursos naturales del Banco Mundial. Sus puntos de vista  no representan ni pueden atribuirse a esa entidad.

 

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