Por: Cartas de los lectores

Suicidios y muerte digna

Conocemos los casos que por la posición social del suicida se filtran a la prensa, como el del actor Robin Williams o los que se mencionan en su editorial del pasado 31 de enero.

Sin embargo, no se enfatiza que todos y cada uno de estos suicidas de una u otra manera han buscado una ayuda que pudo ser suficiente pero que nunca llegó. La depresión, enfermedad del siglo, es una epidemia mundial que se atribuye a cambios de neurotransmisores del cerebro, como la serotonina o la adrenalina, y se trata con medicaciones que en la mayoría de los casos se vuelven adictivas. En el desarrollo embriológico del ser humano el tejido formativo gastrointestinal y el tejido cerebral son idénticos, con altos niveles del neurotransmisor serotonina, por lo cual se identifican causas similares de depresión en personas con afecciones gastrointestinales: estos pacientes no requieren medicaciones para el cerebro, sino sicoterapia.

Otro tema de suma importancia que el editorialista no menciona, es la de los enfermos terminales. La eutanasia no está aprobada en nuestra Constitución de 1991. La decisión de cómo enfrentar la muerte adquiere importancia decisiva para estos enfermos.

El Sistema Nacional de Salud y el Ministerio de Educación también tienen fallas protuberantes en el campo que nos ocupa. Los médicos siquiatras son escasos en nuestro medio. En el campo educativo fallan por negligencia en hacer valer los derechos de los estudiantes que son víctimas del matoneo por sus atracciones sexuales y fallan en enseñar debidamente el control sexual y evitar el embarazo adolescente. No necesariamente se deben promover programas como el inglés como segundo idioma (english as a second language), sino educación y convivencia en paz.

Héctor Chamorro. Bogotá.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores