Por: Antonio Casale

Superjames

James Rodríguez está a punto de cumplir 24 años y ya es el genial ideólogo de la página más gloriosa de la historia del fútbol colombiano.

Hablar de Superjames es redundar. Sus jugadas lo hacen por él. Cuando hay futbolistas de ese tamaño, los errores se disimulan, los compañeros se potencian, los rivales se intimidan y su entrenador se arriesga. Tipos como Superjames son los que hacen del fútbol el deporte más lindo del mundo.

Durante el Mundial Juvenil de 2011 de Colombia tuve la oportunidad de compartir con él por dos horas un programa de radio. Confieso que fue difícil sacarle muchas palabras. Era un niño introvertido, tímido afuera de la cancha, y apenas mostraba destellos de gran jugador.

Verlo hoy tomando la vocería de la mayoría de ruedas de prensa del equipo de todos, pidiendo la palabra como pide la pelota en el campo, resolviendo en la cancha como sólo algunos superdotados lo pueden hacer, nos debe llenar de confianza a todos los colombianos de cara a lo que viene.

Ahora bien, de Superjames no puede depender la selección. En el primer tiempo frente a Japón, sin él en la cancha, Colombia cedió la iniciativa, no hubo marca en la mitad, tampoco respaldo en los costados, y en consecuencia la sacó barata. Para el segundo período, la sola presencia del Mónaco le cambió el estado de ánimo al equipo; de ahí para allá todo fue fiesta. Cuando James apareció, brillaron todos. En los tres partidos fue así.

Seguramente Uruguay montará un dispositivo anti-James. Los genios saben salir de esos problemas y Rodríguez lo es, pero si no, habrá que tener variantes ofensivas listas. Hombres y trabajo hay.

Por último, es de destacar el trabajo defensivo de Colombia. Si bien los volantes tienen oportunidades de mejorar en marca, los de la última línea han sabido sacar la primera ronda adelante. Casi siempre ganan en el mano a mano. También es bueno destacar que solamente Carlos Bacca, que está lesionado, y Camilo Vargas, tercer arquero, no han podido jugar en la Copa del Mundo. La película de amor sigue, en lo particular gracias a Superjames, pero en lo general gracias al equipo, en toda la dimensión de la palabra, que armó don José Pékerman.

 

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