Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Suspirando

Va terminando el año, pero parece que no. Con tantos pendientes y tantas acciones conjugadas en modo condicional, los balances oscilan como un péndulo entre la posibilidad de que se realicen y el simple deseo para que tal vez, con suerte, ocurran algún día.

Así se nos ha ido la vida, en cartitas inundadas con espíritu de procuración, parabienes para que el año que viene por fin se hagan realidad, cuando no en medio de agüeros imposibles que deben ser descalificados por falta de efectividad.

¿Acaso los verbos y la forma en que los conjugan las naciones definen su talante? Por lo menos en el caso colombiano sí. Aquí poco sabemos del pasado simple, que narra historias y construye relatos. Aquí desconocemos el presente simple que da cuenta de hechos, de sucesos tangibles e inmodificables.

Nos gusta más ese condicional que plantea hipótesis, anhelos, cuasi peticiones, insertas en declaraciones, verdades a medias y ambigüedades. No es sino mirar la agenda pública para terminar de confundirse con lo que “pasa”, por ejemplo, con las circunscripciones para las víctimas. Un fallo no vinculante o una tutela con medidas cautelares nos devuelven al comienzo de las cosas. Podría ser.

Lo mismo pasa con los resultados de las encuestas electorales, que con cada resultado nos ponen, como con los naipes, a barajar de nuevo, en ese terreno de la prestidigitación y las adivinanzas que nos gusta tanto.

Así se ha narrado el proceso con el Eln (igual que con las Farc). A cada violación del cese del fuego le sobrevienen las potencialidades acerca de la continuidad del proceso. Y entonces uno no sabe si los deseos implícitos apuntan a que se renueve en enero o se dé por terminado. Ni hablar de economía y las calificaciones externas.

No concluir las cosas sigue siendo nuestra tara, como decía López Michelsen. Pero insistir en el condicional nos deja en el terreno de los suspiros, caldo de cultivo para los mercachifles de la mente humana que saben que, en tiempos de procuración, los prejuicios y las creencias mueven voluntades.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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