Por: Daniel García-Peña

Tan Lamentable Contradicción (TLC)

MÁS DE CINCO AÑOS DESPUÉS DE haber sido negociado el TLC entre Colombia y Estados Unidos, parece, ahora sí, tener luz verde para ser ratificado antes de terminar el año.

El escollo final fueron los derechos laborales. Pero el sindicalismo es sólo uno de los muchos afectados por el TLC, que con sus 23 capítulos, impacta prácticamente toda la economía nacional, sobre todo al sector agropecuario.

Es en esta materia en la cual es más palpable que no se trata del libre comercio. Los gringos, más propensos que nosotros a llamar las cosas por su nombre, ni siquiera usan el término, sino que lo llaman “Acuerdo de Promoción Comercial”. De hecho, el acuerdo es asimétrico a favor de Estados Unidos, que mantiene intactos sus subsidios a la producción agrícola.

Un estudio dirigido por Luis Jorge Garay y publicado por Planeta Paz en 2006, luego de mirar de manera rigurosa el posible impacto, producto por producto, concluye que en los primeros seis años de entrada en vigencia del TLC, las pérdidas sociales en los bienes que compiten con importaciones (maíz, sorgo, soya, fríjol, trigo) son mayores que las ganancias sociales ocasionadas por expansión de bienes de exportación (azúcar, tabaco, eventualmente frutas exóticas). El gran perdedor: la economía campesina.

Grave contradicción en un momento en el que se impulsa una iniciativa inédita de restitución de tierras y se anuncia otra de desarrollo rural. No existe mejor gráfica de las diferencias entre el gobierno actual y el anterior, que el contraste entre Juan Camilo Restrepo y su equipo de primera línea (Juan Manuel Ospina, Alejandro Reyes, Alfredo Sarmiento), por un lado, y Uribito y sus secuaces, cuatro de ellos, encabezados por su viceministro, hoy en la guandoca, por otro.

La lógica arrasadora del TLC en el sector rural es más afín a las políticas del equipo anterior y en clara contradicción con las buenas intenciones del actual. El controvertido Agro Ingreso Seguro, hoy reestructurado y rebautizado, nació como supuesta compensación para los afectados por un TLC que aún no ha entrado en vigencia.

Mientras la atención se fijó sobre USA, sin que nadie se diera cuenta, se firmó y ratificó el tratado con Canadá, que entra en vigencia el próximo 1 de julio. Su impacto es menor en el agro, pero mucho mayor en la minería. Avanzan acuerdos con la Unión Europea, Mercosur, Panamá y Corea. Hasta con Venezuela se está hablando de un instrumento transitorio de regulación comercial.

Es hora de superar el inútil y acartonado debate ideológico acerca de los TLC y adentrarnos en las preguntas de fondo: ¿Cuál es el modelo de inserción de Colombia al mundo cada vez más globalizado y cómo nos relacionaremos con los billones de cohabitantes de nuestro planeta? ¿Vamos a seguir dependiendo del petróleo, el oro y el carbón que le arrancamos al subsuelo, de los biocombustibles y de la exportación de cocaína, la locomotora oculta de siempre? ¿O seremos capaces de entender que nuestra mayor riqueza está en nuestra biodiversidad, agua y capacidad de producir comida para un mundo con cada vez más hambre?

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twitter: @danigarciapena

 

 

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