Por: Mauricio Botero Caicedo

Tanto el capitán como el barco tienen norte

En reciente artículo en El Espectador, la politóloga Elisabeth Ungar afirma sobre el gobierno de Duque que “el barco y su capitán queden a la deriva, o por lo menos averiados, lo que hará difícil llegar a buen puerto en el 2022”. En dicho escrito Elisabeth igualmente agrega que “el Plan Nacional de Desarrollo (PND), que es la carta de navegación del país y del Gobierno para este cuatrienio, fue aprobado en el Senado a pupitrazo. Es decir, sin que la mayoría de los congresistas hubieran tenido tiempo de leerlo ni debatirlo y por lo tanto sin saber qué aprobaron”. Lamento estar en desacuerdo con las apreciaciones de la apreciada Elisabeth, porque no solo el capitán y el barco tienen norte, sino que su afirmación sobre el proceso del PND es sesgada e imprecisa. Es imprecisa porque el PND fue presentado al Congreso el 6 de febrero pasado. Es decir, el Congreso ha tenido más de tres meses para discutir a fondo el proyecto. Por otra parte, es sesgada porque el que hubiera sido aprobado a pupitrazo es una acusación simplista. Acaso, aquí y en Dakota de Norte, ¿no casi todas las leyes se aprueban a pupitrazo? Por azar, ¿la aplanadora Santos aceitando el Congreso con un océano de “mermelada” no hizo, sin prácticamente ningún debate, aprobar todo el contenido de los Acuerdos de Paz?

La oposición, como señalaba recientemente Miguel Gómez Martínez, “está empeñada en arrinconar a un Gobierno que recibió un legado desastroso y que se esfuerza por recuperar la institucionalidad comprometida por la corrupción… Es evidente que los políticos tradicionales resienten el estilo de gobierno de Duque y que añoran el reino de la mermelada de la dupla Santos-Cárdenas. Les hacen falta los puestos y sobre todo los contratos. Estamos en período preelectoral y la ansiedad por irrigar sus electores crece desmedidamente”.

Duque es consciente de que nuestro país tiene aún, hoy, más del 50 % de su fuerza laboral en la informalidad, que no está contribuyendo a la seguridad social y tampoco está ahorrando para su vejez. Es igualmente consciente de que por culpa directa del gobierno anterior Colombia vio pasar de menos de 60.000 hectáreas a más de 220.000 hectáreas los cultivos ilícitos en el país, lo que ha hecho que se corrompan las instituciones locales y nacionales, y se le da un camino para que grupos armados ilegales amedrenten y amenacen el funcionamiento del orden institucional en los territorios.

Ante el Foro Concordia Duque afirmó: “hay una minoría que quiere destruir, ante una mayoría que queremos construir. Aquí hay una minoría que, ante cualquier adversidad, quiere acudir a la protesta y una gran mayoría que quiere acudir a la propuesta y a las acciones”.

Entre los logros de Duque están la reducción de las cargas a la pequeña empresa, el descuento del 100 % del IVA a los bienes de capital, la reducción gradual hasta la eliminación de la renta presuntiva, el descuento de impuestos locales en el sector rural y cero impuestos de renta por diez años para esos nuevos emprendimientos rurales. En lo que va corrido de este Gobierno, que recibió dos proyectos colectivos, se han adelantado 22. Los resultados de estas medidas de Duque, que recibió un país tan amenazado por el narcotráfico como corrompido por la mermelada, son tangibles: la economía colombiana vio en el último trimestre del año pasado un crecimiento del 2,8 % y la expectativa de crecimiento para este año está por encima del 3,2 %.

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2019-05-26T00:00:35-05:00

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2019-05-26T00:15:02-05:00

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