Tarifa 0: una idea revolucionaria

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Soy de quienes dejamos muy atrás las ilusiones revolucionarias, de modo que no uso el adjetivo del título a la ligera. Sin embargo, de tarde en tarde se le cruza a uno algo que debe llamarse así y que, además, es viable. Bueno, viable aunque muy costoso, lo que implica que el Estado nacional colombiano, sumado al local, debería tener un recaudo efectivo del 20 % del PIB, como mínimo, y en poco tiempo el 25 % o el 30 %. ¿De dónde salió esta idea, señor Hoyos, de su cabeza? No, surgió de un chat en el que participa gente que se considera de centro, o sea y valga la paradoja, no revolucionarios, tampoco de derecha.

En nuestro chat, del que hacía parte Guillermo Perry hasta su muerte, nos interesan los problemas políticos y sociales. A raíz de la conmoción vivida a partir del 21 de noviembre de 2019, nos dio por explorar ideas fuera de la caja, es decir, que no sean la simple continuidad de la timidez tradicional, la cual por lo visto no satisface a los colombianos. Alguien puso sobre la mesa una idea explorada en otras latitudes: el transporte público gratis. Se afirmó en el chat que eso de “transporte gratis” es un mal nombre y surgió lo de Tarifa 0. En justicia hay que decir que primero se propuso ensayar en ciudades medianas o pequeñas, no en Bogotá. Sin embargo, nuestra capital es donde la agitación es más potente, de modo que algunos no encontramos razón, aparte del alto costo, para excluirla.

¿Cuánto costaría operativamente eso? Un contertulio experto en temas de movilidad nos dio a mano alzada la cifra de 1.000 millones de dólares/año para Bogotá, algo más de tres billones de pesos. Dado que hoy ya se subsidian alrededor de 800.000 millones/año, habría que agregar dos billones largos de pesos, o sea menos del 0,3 % del PIB nacional. Extrapolando, con clara conciencia de que en ciudades más pequeñas la Tarifa 0 costaría más por pasajero dada la dispersión de rutas, la totalidad del país en gracia de discusión ascendería a 4.000 millones de dólares/año, cerca del 1,2 % del PIB.

Los subsidios son peligrosos, sobre todo cuando ofrecen un modo de vida que permite sobrevivir, más o menos, sin trabajar. Pero el del transporte solo aliviaría el flujo de caja de la gente sin redondear nada. ¿Quién debe pagar la Tarifa 0? La desigualdad y la inequidad, esto es, los sectores más pudientes, sin excluir a las clases medias. Uno diría que se puede partir el costo en dos. Una parte se pagaría con peajes urbanos, más altos para carros aunque también sustanciales para motos, además de un aumento en los impuestos para ambos modos de transporte, de nuevo, mayor para los carros que para las motos. Otra parte estaría a cargo de los impuestos generales. ¿Vendría una gran sobredemanda? Sí, pese a que cabe la duda de que fuera tanta porque, así sea gratis, montar en bus no es un deporte ni una diversión.

La calidad es una variable crucial porque cualquier aumento en la demanda acrecentaría los deterioros, pero no existe razón para que una cosa y la otra estén articuladas a mediano y largo plazo. ¿Gestión pública o privada? Ambas son posibles. Clave, sobre todo, lo que los gringos llaman accountability. Por lo demás, al operador no le importa quién paga con tal de que le paguen. Y el control de la calidad puede ser igual con cualquier tipo de gestión. El gran dilema sería cómo financiar la Tarifa 0 y qué cosas el Estado NO haría. Ahí les dejo el trompo para que lo bailen.

andreshoyos@elmalpensante.com

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