Por: Iván Mejía Álvarez

Tarjeta amarilla

Angelino Garzón actuó nuevamente de "bombero" y ayudó a apagar momentáneamente el incendio entre el fútbol profesional y Coldeportes.

La presencia del vicepresidente y su actuación en el conflicto del rentado, permite llegar a muchas conclusiones, variadas y polémicas, en la que su imagen de hombre sereno en el conflicto sale fortificada, mientras que una vez más queda en entredicho y por el piso la actuación de Jairo Clopatofsky, el  incompetente y pantallero director del Instituto.

Autorizado por el presidente, Angelino acudió a la invitación para poner las cosas en claro y comprometer a la gente del fútbol en la solución del problema. Su presencia debe interpretarse, obligatoriamente, como una muestra del poco respaldo que tiene en las altas esferas el director de Coldeportes. Su incontinencia verbal y su ansia de figurar lo tienen mal parado en círculos cercanos al presidente Santos donde lo ven como un factor de problemas con paupérrimos resultados en su gestión.

Angelino fue enfático: el fútbol debe ponerse al día, evaluar su gestión, tener un sentido crítico y aceptar que tienen el PyG absolutamente perdido. Gastan más de lo que producen y si ellos no hacen un “mea culpa” en su gestión, equilibrando entradas y salidas, no hay forma de intentar arreglar el problema. El fútbol tiene que cumplir con las leyes colombianas y eso implica pagarles a los trabajadores al día y cumplir con la seguridad social. Esas no son cláusulas negociables, son obligatorias y quien no lo pueda cumplir pues no tiene alternativa diferente a ser descalificado y no poder hacer parte del “circo”.

La Dimayor avalará el préstamo “blando” con Findeter pero ese dinero no significa en lo más mínimo que se salve el fútbol colombiano. Algunos están tan colgados que ni con el crédito lograrán salir del atolladero. Ese es el dramático caso del América, el equipo más emproblemado y al que se le vislumbran negrísimos nubarrones en el horizonte. Otros lograrán mitigar las circunstancias pero su futuro no es claro.

La fecha del 24 de agosto es el plazo único fijado para que los equipos se pongan al día y cumplan con las leyes. Ellos por quitarse al “vitrinero” Clopatosfsky de encima se comprometieron con Angelino y con el presidente Santos. El gobierno los dejó en la cancha pero les mostró la amarilla.

Ellos verán si le cumplen al gobierno o si obligan a Santos a cumplir con lo que prometió en diciembre en la ceremonia del Deportista del Año de El Espectador: “El fútbol colombiano cambia o se acaba…”.

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