Conversatorio de Colombia 2020

hace 6 horas
Por: Tatiana Acevedo Guerrero

¿Tayrona libre?

Tras la arremetida de columnistas y ciudadanos preocupados contra la realización del resort en el parque nacional Tayrona, queda claro que a los colombianos nos preocupan sobremanera los pueblos indígenas y la biodiversidad.

Con todo, cabe hacerse una pregunta (sólo para conocernos mejor): ¿cuáles pueblos indígenas y cuál biodiversidad?

Podría pensarse que reaccionamos en masa ante cualquier amenaza contra estas poblaciones o sus territorios ancestrales. Pero no es así y cunden los contra ejemplos. Este lunes, por ejemplo, la BBC alertó sobre el inminente exterminio de la etnia Awá, asfixiada entre las minas antipersona de las Farc y el fuego cruzado. Ante la noticia, un silencio casi perfecto.

Hemos guardado silencios parecidos ante el infierno que viven las comunidades indígenas del norte del Cauca y pocos se han rebelado contra proyectos de desarrollo que han afectado la vida cotidiana de los Nukak Maku, en el Guaviare, y los Embera, en el Chocó. No nos unimos contra la Anglo Gold Ashanti que explota oro en los parques naturales de la cordillera occidental, ni contra Ingeominas, que durante el pasado gobierno adjudicó 38 títulos mineros en los parques nacionales de Boyacá, los Santanderes y el sur del país.

Habrá quien argumente que nos interesa defender el parque Tayrona y a sus pueblos porque se trata de un espacio virgen, paradisiaco y espiritual, porque sus habitantes transmiten un mensaje sobre la conservación del ecosistema y sentimos una suerte de “conexión emocional” con ellos. Sin embargo, poco tiene de natural el “orden” en el que se vive en estas tierras, forjado a pulso durante las últimas tres décadas a través de desplazamientos, homicidios selectivos, masacres y delitos sexuales. Y poco tiene de público un parque en el que el 95% de sus 19.000 hectáreas está ya en manos de particulares.

Posiblemente nos duele el Tayrona porque lo encontramos más bonito que el Guaviare. Quizás éste es un episodio de indignación aislado y no nos interesan, particularmente, ni el bienestar de las poblaciones indígenas, ni la biodiversidad.

 

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