Por: D. Buenavida

Teattroria

Restaurante nuevo en Chía. El nombre es una mezcla de teatro (en el sitio hay un teattrino) y trattoria. Por supuesto, es inevitable la evocación de las “trattorias” italianas.

Estos tradicionales lugares son especies de restaurantes informales que sirven a una clientela más o menos fija. Sus menús se nutren de las tradiciones culinarias de la región. Aunque nunca es “alta cocina”, la experiencia gastronómica es interesante. Estas evocaciones crean expectativas que pueden ser el inicio de decepciones culinarias.

La Teattroria dista mucho de ser una trattoria italiana. Su formato es de puro restaurante bogotano-italiano. Cuenta con una larga carta con platos que se ofrecen en los restaurantes con pretensiones italianas. Ocho entradas, dos sopas. Cuatro ensaladas ($16.000). Cuatro risottos. Nueve pizzas ($17.000). Once platos de carnes de res, pollo y cerdo (entre $21.000 y $35.000). Cuatro pescados alrededor de $30.000. Gran lista de pastas frescas y salsas, que son las mismas de todas partes, nada que llame la atención. Hay otra lista que llaman pastas abiertas o rellenas: raviolis, lasañas, caneloni, calzoni, etc. ($13.000 y $35.000) Ocho postres a $10.000 cada uno.

Ya descartadas las posibilidades de evocar una trattoria tradicional, iniciamos nuestra comida con “Ensalada Campania”: arroz, aceitunas negras, espárragos, tomate seco, habas, rúgula y queso parmesano. Resultó un conjunto de vegetales desabridos, la ensalada con menos gracia que he probado. “Calsone provensale, relleno con tomate seco, aceitunas negras, cebolla caramelizada, ajo, salsa picante de tomate y tocineta”. Resultaron tres empanadas pequeñas de masa de trigo fritas. La masa estaba muy gruesa y ordinaria, el relleno sabroso, a duras penas podrían considerarse como aceptables. Como plato fuerte pedimos “Sorrentinos con pasta de calamar rellenos con salmón y ricota con una salsa de crema de mascarpone y azafrán”. La pasta demasiado gruesa y dura. La salsa de mascarpone desabrida, nada que llamara la atención. Por ultimo, estaban fríos, los mandé a calentar y volvieron más desabridos. Otro plato fuerte fue “Ossobuco Teattroría con vino tinto y chocolate amargo de napolitana”. De res adulta y no de ternera, pero eso también vale. El chocolate amargo no le proporcionó ninguna nota exótica al plato también desabrido, parecía que lo hubieran hervido en agua largo rato en vez de brasearlo. Las pastas que lo acompañaban, sin pena ni gloria. “Ravioli de auyama y mozzarella con salsa cítrica de naranja y gruyère”, también desabrido y con una salsa de naranja para compota de enfermo. De postre “Torta tibia con chocolate, amaretto y helado de vainilla artesanal y mascarpone”. El postre confirma que la insipidez es la marca de la casa. No se come bien en la Teattroria.

Chía. Calle 19 N° 16-147. Teléfono 870 7869.

secomebienaquí@gmail.com

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