Por: Antonio Casale

Técnicos extranjeros en la Liga

Hace unos años, la moda era traer arqueros uruguayos a la Liga local. Llegaron algunos buenos. Recuerdo a Sebastián Viera, que todavía anda en Júnior, y a Nicolás Vikonis, quien dejó huella por donde estuvo. Pocos más. Pero la mayoría pasaron sin dejar algo más que la entrega característica de los uruguayos. Llegó un momento en el que cualquiera que tuviera pasaporte de ese país y estuviera desempleado se podía parar en el arco de algún equipo criollo. Por fortuna, eso cambió y tipos como Álvaro Montero, del Tolima, han sabido aprovechar las oportunidades.

Ahora la tendencia es traer técnicos extranjeros. Los directivos dirán que es más fácil gastarse la plata en un buen entrenador capaz de potenciar lo mejor de una nómina local apenas competitiva y económica.

Pero, al igual que con los arqueros, no por ser extranjeros son mejores. Muy pocos han marcado diferencias. Costas y Pelusso en Santa Fe, Russo en Millonarios, y pare de contar. Los demás no dejaron títulos y, lo que es peor, tampoco innovaron. Fíjese que un colombiano campeón, Gamero, con su Tolima, los peinó a todos de medio lado y con la carrera bien marcada. Y no es que el pijao contara con la mejor nómina.

Con jugadores importantes también han podido muy pocos. Por ahora, lo de Almirón con Nacional es lamentable, sin contar los españoles, comandados por Lillo y secundados por Rescalvo, que dejaron mucho verso y poco fútbol competitivo. Por otro lado, llama la atención lo ultradefensivos que son. Es cierto que el fútbol moderno exige trabajar con el pavor de perder el puesto cada ocho días, pero no por eso se puede desconocer el talento silvestre que da nuestra tierra, marcado por la alegría y el amor por el balón. Los están enseñando a temer, a sufrir, y eso es castrar la naturalidad de los nuestros.

Lo cierto es que ese trabajo de dirigir a equipos miedosos lo pueden hacer los técnicos de acá. No tengo nada contra los extranjeros, de hecho, soy hijo de un inmigrante, pero se nos está acabando la base de estrategas locales por algo que no tiene sentido. El ejemplo más reciente es el del tal Pedro, el portugués que se tuvo que ir del América. Nunca supimos cuáles fueron sus argumentos para ocupar el banco de uno de los equipos más grandes de este país. Ojalá piensen en un referente de la casa para reemplazarlo y no caigan en la tendencia del de afuera porque sí.

 

 

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