Por: Iván Mejía Álvarez

Telenovela roja

Los dirigentes de Santa Fe dicen que nueve personas conocían el número telefónico de Rubén Israel.

Luego, sólo una de esas nueve podría haberle dado el número al individuo que se autodenominó como un “barra brava” para la supuesta intimidación al técnico uruguayo. ¿Quién soltó el número?

A Israel ya le habían incumplido en varios ítems económicos luego de su aterrizaje en Bogotá. El técnico uruguayo veía con desespero la angustiosa situación monetaria del equipo rojo, al que no le ha entrado el dinero de la venta de Valoyes y se encuentra sin un peso en caja. El equipo se encuentra con tres quincenas atrasadas, a muchos jugadores les deben dinero por concepto de “publicidad” del primer semestre, esa platica que se paga por debajo de la mesa y no figura en el contrato.

Es tan difícil la situación económica, que a Hernán Darío Gómez todavía le deben dinero de su vinculación y a pesar de que ya van dos meses de su salida, no hay la menor posibilidad de pagarle por ahora. El uruguayo había pedido un central y un delantero y los primeros informes hablan de un jugador cuyo préstamo llegaba a los US$300 mil y un nueve también costoso. ¿Será cierto que Israel montó la película de la intimidación para marcharse ante la visión pesimista de un equipo sin plata?

La división entre los dirigentes es inocultable. De un lado el ex motociclista Farfán aprendiendo a ser dirigente, quien quiere tener el control de un club en el que hasta ahora ha cumplido el papel de mensajero, pues el mando directo en contrataciones y por ende el responsable del fracaso del último año y medio ha sido Hugo Prieto. Extraño, Farfán propugnó por la idea de Umaña y la llave Prieto-Basílico, el nuevo DT, se la boicoteó. Y más raro, Israel llegó por hábil gestión de Farfán y de un momento a otro se marcha y el plan de Farfán para ser la voz cantante se viene al piso y el club vuelve a quedar en manos de la dupla Prieto-Basílico. Curioso.

Y también deja mucho para pensar que hace dos meses González no se quiso encargar del equipo cuando salió Gómez y ahora se lanzó de cabeza a pedir el puesto. ¿A quién terminó beneficiando la ida de Israel? A González, desesperado por volver a ser el técnico rojo.

En fin, tantas preguntas sin respuesta, tantas curiosidades, tantas incongruencias en la presentación y desarrollo de la noticia, tantas dudas del comportamiento de todos los actores, Israel-Farfán-Prieto-Basílico, que al final va a terminar más fácil saber por fin quién es el “hombre invisible” de Santa Fe antes que responder al siguiente cuestionamiento: ¿por qué se fue Israel si era tan buen muchacho?

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