Por: Juan Pablo Calvás

Televisión sin ideas

Más allá de si está bien o mal recrear la vida de narcotraficantes, delincuentes, paramilitares o (ponga su mafioso aquí) en los seriados que se ven en nuestra televisión, creo que deberíamos hablar de la falta de creatividad en la que han caído libretistas y directivos de nuestros canales privados.

¿Ya no hay más historias por contar que aquellas basadas en personajes como los hermanos Castaño o Pablo Escobar? ¿Si no hacemos un dramatizado con la vida de Joe Arroyo o Rafael Orozco es imposible tener éxito?

Creo que la televisión nacional terminó por caer en algo más bajo que los mismos realities, pues como ya nos aburrió ver la vida privada de sujetos anónimos en islas desiertas o casa-estudios, ahora nos metemos en la vida (pasada y privada) de personajes que para bien o para mal se hicieron famosos, con el único objetivo de alimentar el morbo de conocer la vida de nuestras mal logradas celebridades. Es la tele-realidad dramatizada.

Por cuenta de esto, el melodrama ha caído a su nivel más bajo. Ya no genera rating la historia de aquella niña pobre que se enamora del joven apuesto y rico. Atrás quedaron los relatos que nos traía Julio Jimenez en sus novelones con esas gigantescas y angustiantes mansiones habitadas por familias malditas. Hoy sería impensable creer en el éxito de una telenovela como Café o una comedia como Dejémonos de Vainas. Ahora todo son pseudo biografías, novelas de corte internacional con libretos asépticos y sin el más mínimo toque de lo cotidiano o, en su defecto, historias de costeños.

La crísis creativa de los libretistas y productores nacionales es tan grande que falta poco para que empecemos a ver la telenovela sobre la vida de Álvaro Uribe o la historia del proceso 8.000 con Andrés Parra haciendo el papel de Ernesto Samper, Julián Arango como Horacio Serpa y Alerta (sí, el humorista) representando al Fiscal Valdivieso.

Da grima ver que en la televisión de otros países hacen comedias y seriados de calidad, invirtiendo en actores experimentados (algunos sacados del cine) y libretistas con ideas novedosas, mientras que aqui siguen siendo los mismos de siempre quienes que escriben las telenovelas de un país cuya historia se repite. ¿Acaso no es el mismo señor de “Sin tetas no hay paraíso” el que escribe “Los tres Caínes”?

Ojalá la televisión en Colombia fuera un mal negocio para justificar la mediocridad de nuestra propuesta televisiva. Sin embargo, en un país con solo dos canales de televisión y miles de millones anuales en pauta publicitaria, la única justificación para historias paupérrimas, actuaciones lamentables y producciones con escenografías que parecen de cartón es la avaricia de unos canales que no piensan en competir con calidad, sino con producciones baratas y de fácil digestión.

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#PreguntaSuelta: ¿Se imagina el despelote nacional si se llega a concretar la visita del Papa este año?

@colombiascopio

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