Por: Iván Mejía Álvarez

Temas positivos

En medio del desorden institucional, de los manejos inadecuados de los dirigentes que han saqueado y acabado con la pasión del hincha...

En medio del desorden institucional, de los manejos inadecuados de los dirigentes que han saqueado y acabado con la pasión del hincha bueno, de los mequetrefes disfrazados de barras bravas que esconden en una camiseta su frustración de vida, en medio de todo lo malo, por ahí emergen los buenos que intentan hacerle creer al gran publico que el fútbol vive y se niega a morir , que todavía se puede jugar bien y marcar golazos, que todavía hay motivos para la pasión y para creer en el futuro.

Santa Fe y Tolima brindaron un lindo partido en la noche del sábado en Ibagué. Bien jugado, con buen ritmo, con numerosas situaciones de gol, con angustias en los pórticos, con magníficas actuaciones de los porteros, con una buena cantidad de llegadas que animaron a los que estaban en vivo y a los que lo vieron por la tele. Un buen partido, con un Santa Fe bien parado, con buen toque de pelota, con salida rápida en los pies del talentoso Ómar Pérez, guía y faro del cuadro líder del torneo. Un Tolima que a pesar de la derrota hizo cosas interesantes y volvió a mostrar la fortaleza de su mediocampo y la seguridad en la conducción de su técnico Hernán Torres, hombre claro en sus ideas futbolísticas.

Y para complementar la jornada, varios goles espectaculares que también invitan a brindar por las acciones individuales, que aunque sean aisladas demuestran clase y categoría. Por ejemplo, el tremendo golazo de Luis Fernando Mosquera del DIM ante el Júnior. Venía de hacer un lindo tanto con la derecha en cobro de pelota quieta. Esta vez, desde la misma distancia, pegadito al área mayor, se atrevió de zurda y la colocó en el rincón de las arañas. Golazo.

Como también fue un lindo gol el que metió Elkin Murillo con el Quindío ante el Cúcuta en la victoria del equipo dirigido por Fernando Castro. Gran campaña de una nómina barata pero estimulada por un técnico que ha logrado hacerles ver a sus jugadores que sólo brindándose íntegros podrán tener futuro y platica.

Curioso un partido con dos tripletes. Mucho más lindo ese término, el triplete, que el fastidioso ‘hat trick’ que se aplica a los que hacen tres goles. De los tantos de ese partido entre el Cali y el Once caldas, que va rumbo al despeñadero, habría que destacar uno, el del argentino Morel con remate al ángulo de la mano izquierda del portero. Y el de Uribe de cabeza.

En el lance de Millos, cada día más pobre, cada día más cerca de la promoción y del descenso, padeciendo la maldición de la dupla siniestra que lo dejó vuelto estiércol, ante Huila, bonitos los goles de Quiñónez y de Arrechea.

En fin, que el fútbol se niega a morir y que algunos sacan la cabecita para decir que están ahí, que todavía creen en la posibilidad de la resurrección en medio de tanta mediocridad y tanto bandidaje.

 

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