Por: Uriel Ortiz Soto

Tenemos Ministro de Hacienda

El crecimiento de la economía de un país se mide por la capacidad que tenga el Zar de las Finanzas Públicas para sortear las dificultades que se presentan en la distribución equitativa y justa de los rubros que financian obras y programas de desarrollo en los departamentos y municipios.

Hay que entender que los principios de Misión y Visión de todo Ministro de Hacienda, serio y responsable, deben estar regulados por la coherencia de las políticas aprobadas por el Gobierno central que, en el caso de Colombia, es del Conpes y de las expectativas crecientes, de conformidad con los flujos de ingresos y egresos en las Arcas del Estado. Cuando los anteriores postulados se cumplen, desde luego que viene la confianza de los inversionistas y como consecuencia lógica la creación de nuevas empresas con la consecuente generación de empleos directos e indirectos.

Con gran sorpresa, pero llenos de satisfacción y optimismo, el día viernes 28 de marzo recibimos el último boletín del Dane, donde manifiesta que el PIB en el año 2007 llegó al 7.52%, el más alto en los últimos 30 años. Los más escépticos dirán que son cifras infladas y que no corresponden a la realidad de recuperación económica. Lo que indudablemente es falso, puesto que el fortalecimiento de nuestra economía se percibe en todos los sectores de la producción con excepción, claro está, del agropecuario, que lamentablemente se quedó rezagado y solo creció un 2.58% no obstante las abultadas inversiones realizadas en los últimos años, lo que muy seguramente será objeto de amplios debates en los próximos días. Si analizamos el comportamiento de nuestra economía durante los últimos tres meses del año 2007, nos damos cuenta que la mayoría de los colombianos disfrutaron de una temporada decembrina tranquila con el cumplimiento de la mayor parte de sus expectativas propuestas. Los hogares tuvieron capacidad de compra y gozaron de una temporada de fin de año sin mayores estrecheces y de absoluta tranquilidad.

El sector de la construcción indudablemente fue factor fundamental para obtener la meta de crecimiento antes señalada. Con él, fueron muchos los empleos directos e indirectos que se generaron; el material de construcción también mostró un inventario satisfactorio de ventas y fueron muchas las empresas que tuvieron que ampliarse para cumplir con los pedidos propuestos. Sin embargo, hay que anotar que varios rubros constructores, por escases o ausencia de producción, fue indispensable importarlos.

Existen razones fundamentales para pensar que nuestra economía seguirá creciendo en los próximos años; el principal de ellos es la consolidación de nuestra democracia frente a los organismos internacionales y los programas de Seguridad, implementados por el Gobierno del Presidente Uribe, con verdadera autoridad y firmeza. El haber logrado desactivar la grave crisis que vivimos con nuestros países vecinos en el último mes indudablemente que fortalece el crecimiento económico y la confiabilidad en la inversión en todos los campos. La aprobación del TLC con los Estados Unidos, que muy posiblemente ocurra en los próximos meses, será otro eslabón que nos permitirá crecer más aceleradamente.

Las políticas del actual gobierno, en el campo económico, han dado sus buenos resultados, puesto que han sido aplicadas con mesura, seriedad y profesionalismo. Ha sido un trabajo en equipo, muy coherente con la realidad nacional y las más urgentes necesidades de las regiones. Si analizamos los Consejos Comunales de Gobierno, que se desarrollan por lo general cada ocho días en diferentes departamentos, nos damos cuenta que en cada uno de ellos se saca como conclusión un completo diagnóstico, social económico y político de la realidad regional, municipal, rural y nacional.

Cuando el actual Ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, fue nombrado, fueron muchos los escépticos que criticaron al Gobierno por su designación. Su antecesor, el doctor Alberto Carrasquilla, no se equivocó al decir que “quienes estaban criticando su nombramiento se iban a llevar la gran sorpresa por sus capacidades y calidades humanas e intelectuales".

¡Qué dirá¡ a todo esto, el Señor León Valencia, columnista del diario El Tiempo e investigador de la Corporación Arco Iris, bajo la dirección del Señor Mauricio Romero; quienes se han atrevido a poner en tela de juicio la vida pública del Señor Ministro de Hacienda, hasta quererlo vincular con apariciones trasnochadas con grupos paramilitares, que si bien lo rodearon y aplaudieron en las plazas públicas por su juiciosa y proba oratoria cuando fue candidato al Senado de la República, estas nada tienen que ver con las intenciones sesgadas y malintencionadas de dichas investigaciones. Siempre he creído que poner en tela de juicio la honorabilidad del Zar de las Finanzas Públicas de un país; sin tener elementos de juicio probatorio, genera el delito de Pánico Económico; puesto que en dicho funcionario está depositada la seguridad y confiabilidad de la inversión y el movimiento de las finanzas públicas en todos sus órdenes.

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