Por: Cecilia Orozco Tascón

‘Tiburones’ a la vista

DE CARA A LA ELECCIÓN PRESIDENcial, vale la pena examinar las decisiones de los candidatos y su conducta política antes de la primera vuelta para conocer sus verdaderas personalidades, no las que aparentan por conveniencia de imagen.

Quienes votamos movidos únicamente por nuestra opinión, analizamos los hechos e ignoramos el lenguaje y las promesas. Bien sabemos que las afirmaciones de los políticos colombianos no implican compromisos, a excepción de la muy escasa categoría denominada como “no-tradicional”. Y pensando en decisiones y conducta, ¿qué mejor que echarle una mirada a las fórmulas vicepresidenciales de dos de los aspirantes más fuertes? Me impactaron por lo que revelan sobre sus autores lo que anunciaron:

Juan Manuel Santos.— Considerado como el más elitista y centralista de los contendores presidenciables. Quiso hacernos creer que la horma de su zapato era Angelino Garzón, un hombre de clase baja o media baja, provinciano en el sentido estricto del término, ex sindicalista, ex presunto representante de la izquierda y con popularidad en el Valle del Cauca, del que fue Gobernador. ¿En verdad el candidato de la U ve a Garzón como su reemplazo ideal? No hay que contestar porque la respuesta brinca sola. Empecemos por aclarar lo que mucha gente comenta en el Valle: Garzón fue un desastre en el Ejecutivo regional: populista en lo económico (hasta huelguista de hambre fue con tal de no pagar deudas, impensable en Santos); clientelista en lo político, más que su candidato; e irrespetuoso de las decisiones judiciales, igual a su superior, siendo éste un taimado en ese aspecto. Por contera, Garzón no tiene ni la “i” de la izquierda y, eso sí, se acomoda tanto al poder como lo ha hecho Santos.

Y Germán Vargas Lleras.— Ambicioso y pragmático, es una definición que se ajusta a su exitosa carrera pública, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. Hay que reconocer que no se le agachó a Uribe (aunque sólo al final) y que rechazó de plano el coqueteo de Petro. Pero, conociendo su dominio del escenario público, diría uno que más que el desafío al poder reinante, lo primero corresponde a su ambición personal; y lo segundo, en vez de a la coherencia política, a la agudeza de su sentido lógico, precisamente aquel del que careció Santos cuando escogió a Garzón, el cual, veremos, le quitará votos en lugar de añadirle. Vargas Lleras sorprendió con su fórmula a la Vicepresidencia. El nombre de Elsa Noguera no sonaba sino en Barranquilla. ¿Habrá hecho Vargas una investigación exhaustiva en el mundo de las profesionales meritorias del país, y Noguera fue la ganadora en un concurso virtual? O fue el resultado ‘natural’ de su pacto gana-gana con los Char? Noguera reúne varias características deseables para el candidato de Cambio Radical: los casi 66 mil votos cautivos de Fuad Char; el dominio del clan en la Costa Atlántica (que no es poca cosa); la popularidad del Gobernador hijo de Char; la condición femenina de Noguera y —no evitemos el asunto por discreción— la vulnerabilidad de su salud física, que bien explotada, podría rendir muchos votos.

En la política nacional Santos y Vargas son como los tiburones: grandes de tamaño, hábiles de movimientos y voraces con los que se meten en sus aguas. Garzón —por muy ‘berraco’ que se crea— y Noguera, son dos pececillos que sirven, de momento, a los intereses personalistas y supremos de sus jefes. No habla muy bien de ellos que se crean el cuento. Habla peor de sus líderes que se lo hagan tragar.

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