Por: Columnista invitado

Tierra de leche y árboles

¿Qué tienen que ver una multinacional suiza y un banco de desarrollo basado en Washington con finqueros en los llanos de Caquetá?

De hecho, tienen varios intereses en común, comenzando por un proyecto que podría demostrar cómo productores rurales en comunidades aisladas pueden beneficiarse de la creciente demanda global de alimentos y ayudar a proteger nuestros recursos naturales. Una buena noticia, dada la urgencia que ha cobrado la pobreza rural en el debate político en Colombia.

Los socios en este proyecto son Nestlé, una de las mayores empresas alimentarias del mundo; el Banco Interamericano de Desarrollo, una de las principales fuentes de financiamiento para América Latina, y un grupo de pequeños productores de leche en el departamento de Caquetá. La mayor parte del departamento, que es dos veces más grande que toda Suiza, está cubierta por la densa jungla. Durante décadas su geografía albergó a guerrilleros y narcotraficantes. Pero Caquetá también tiene unas 400.000 hectáreas de llanuras donde miles de finqueros crían ganado.

A medida que el Gobierno consolida la paz en el territorio nacional, aumentan la actividad económica y el consumo, impulsadas en gran medida por una creciente clase media. Como otros nuevos consumidores en países emergentes, estos ciudadanos están modificando sus dietas para incluir más alimentos elaborados como los lácteos.

Una fuerte demanda de leche favorecería a los ganaderos. Pero también encierra el riesgo de que se produzca una expansión explosiva de la frontera agrícola mediante la deforestación. En muchos países latinoamericanos esa presión ha sido devastadora para las selvas y los bosques. Existe una alternativa que puede ayudar a los finqueros a aumentar tanto su producción lechera como la cobertura forestal en sus tierras. La ganadería silvopastoril, como se conoce esta técnica, involucra la implantación de árboles y la mejora de pasturas naturales.

Además de fijar los suelos y aportarles nitrógeno, los árboles brindan sombra al ganado. Eventualmente se pueden convertir en fuentes de ingresos adicionales por venta de madera y frutas. En combinación con una mejor gestión del ganado, las pasturas mejoradas pueden aumentar el rendimiento de leche de mayor calidad.

Nestlé, que lleva más de 70 años trabajando en Colombia, financió un proyecto piloto de ganadería silvopastoril en una docena de fincas en Caquetá. Los resultados han sido muy alentadores: duplicaron la producción de leche, generaron más empleos rurales y aumentaron los ingresos familiares. Ahora, como parte de su estrategia corporativa de crear valor compartido, la empresa quiere ampliar el proyecto a cientos de finqueros.

El principal obstáculo es el crédito, comenzando por el hecho de que casi no hay bancos en las zonas rurales de Caquetá. Otra complicación: las entidades financieras no suelen prestarles a finqueros en zonas conflictivas. Es por eso que se está involucrando el BID. A través de su Fondo Multilateral de Inversiones, un laboratorio para probar estrategias de desarrollo del sector privado, el BID espera aportar financiamiento al proyecto para que los finqueros puedan hacer las inversiones necesarias para implementar sistemas silvopastoriles. Además, recibirán capacitación gratuita para mejorar la gestión de su ganado.

Si todo marcha bien, las vacas darán más leche, los finqueros ganarán más dinero, Nestlé conseguirá más proveedores de mejor materia prima y Caquetá logrará más empleos y más árboles. La apuesta mayor: que Colombia lleve esta experiencia al ámbito nacional, propagando esta técnica ambientalmente sostenible a cientos de miles de fincas. Esto es crear valor compartido.

*Peter Brabeck-Letmathe y Luis Alberto Moreno

* Presidente de Nestlé y del BID.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado

Las mediadoras de los derechos

Radicalismos y transiciones