Por: Alfredo Molano Bravo

Timo impecable

ME ALEGRÓ HASTA LAS LÁGRIMAS LA libertad de Íngrid, y la de todos los secuestrados, como me ha alegrado el regreso a la vida ciudadana de todos los que han perdido su libertad.

Me asombró verla tan pletórica, tan sana y tan bien informada, y coincido con ella, sin ambigüedades, en la perfección ejemplar del operativo. El Ejército timó “quitó con engaño”, según la RAE a quienes tenían en sus manos a Íngrid y compañeros de cautiverio. Legítimo en una guerra.

Evidencia inequívoca de un trabajo de inteligencia humana inteligente, astuto, temerario y facilitado por un gran aparato tecnológico. Haber infiltrado las comunicaciones entre un “supuesto” Cano y César, interfiriendo todas las demás del área, como nos han informado los medios, es una proeza; y no lo es menos haber usado “propios” uniformados para ratificar las órdenes radiales.

Los avances logrados por la inteligencia del Estado y la total superioridad aérea de la Fuerza Pública han sido factores decisivos en las sucesivas y contundentes derrotas sufridas por la guerrilla. Que hayan participado los EE.UU. e Israel no hay duda, pero eso a nadie le importa ni descalifica como tal la ‘Operación Jaque’.

Que el helicóptero usado haya sido pintado con los colores no los símbolos de la Cruz Roja o de los aparatos utilizados por Venezuela para rescatar a Clarita Rojas y compañeros, tampoco le importa a nadie. No sé si la Cruz Roja tome en cuenta el gemeliado. Que los militares hayan hecho el paro de ser una ONG, no desluce, como diría la tía de Íngrid. Heroico sí y lo destaco me parece el hecho de que el Ejército se haya abstenido de bombardear a los guerrilleros que siguieron en tierra, mientras empelotaban en vuelo a César y a Gafas.

Que la operación hubiera fracasado y se hubiera tenido que pasar al Plan B cerco humanitario es harina de otro costal. No sucedió y por esa razón nadie sabe cuál podría haber sido el desenlace de esa táctica. De todos modos, el rescate militar quedó legitimado y acreditado. Doña Yolanda parecía estupefacta y por eso su nieto, con gran lucidez, declaró: no fue un rescate militar sino un rescate inteligente.

No obstante, hay cosa raras y sospechosas: la insistencia en la inminente entrega de secuestrados anunciada por Luis Eladio Pérez y la presencia de los designados por Francia y Suiza, señores Noel y Gontard, en las montañas. ¿Podrían estos personajes contarnos qué opinan de la ‘Operación Jaque’? ¿Podrá, asimismo, el periodista de la Radio Suisse Romande sustentar la denuncia que hizo de la compra de los 15 secuestrados por 20 millones de dólares del Gobierno a César?

El inventario de resultados positivos de la ‘Operación Jaque’ será infinito. Todo lo bueno que pueda suceder del 2 de julio pasado hasta el 7 de agosto de 2014, será resultado del resultado: el dólar se recuperará, los capitales golondrina volverán como en el poema de Becker, el invierno cesará, los ‘narcos’ serán extraditados, Gafas y César también; los índices de homicidios, secuestros, lesiones personales, alicoramiento de conductores bajarán a cifras “manejables”; los precios de los langostinos, la rúgula y el aceite de oliva quedarán por el suelo.

Los huecos en calles y carreteras serán exterminados; los puentes no se volverán a caer, a los militares no los volverán a pillar en falsos positivos, y la ruta de la cafiaspirina que el secretariado usará para quitarse el dolor de cabeza será interceptada. La alineación de astros a favor de Marte es tan fuerte, que no hay duda: Uribe ha sido ungido. McCain se llevó los mercenarios gringos. La honorable Corte Suprema, después de la respuesta de la Constitucional y del Jaque a las Farc, no volverá a hablar de la casa de Yidis.

Los generales llamados, o por llamar, a indagatoria no se presentarán a las audiencias; al coronel Carvajal el de Jamundí se le podría conmutar la pena. La Ley de Justicia y Paz rebajará su ritmo de aplicación a la mitad de la mitad. La gasolina seguirá subiendo, los buenos balances del sector financiero también. Todo marchará como en el país de Alicia: el rey se pondrá de toga a la justicia.

Lo amargo de la orgía de victoria será que Uribe tendrá que compartir ya no el 84%, sino el 95%, con Juan Manuel Santos y con Íngrid: Vargas Lleras seguirá en Madrid y Noemí Sanín en Londres por otro cuatrienio.

Todo sin contar la factura de poder político y económico que pasarán las Fuerzas Militares por los servicios prestados a la patria, y que obligará a que los desplazados sigan en los semáforos. Por lo menos hasta cuando Uribe firme la ley que los desaparecerá de la vista pública. Todo ha salido tan bien, que no queda otra que aceptar que la Virgen de Chiquinquirá tiene una poderosa palanca con el Altísimo.

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