Por: Cartas de los lectores

Titulación de médicos

Como ha sido ampliamente difundido recientemente, el texto de la reforma a la salud aprobado por el Senado de la República ha incluido un apartado relacionado con la titulación de especialistas por parte de hospitales, con el cual se pretende subsanar el déficit de especialistas en el país. Con el fin de contribuir al debate sobre este particular, a continuación expongo algunas razones por las cuales esta iniciativa es inconveniente:

- Aunque la justificación de su inclusión en el texto sea contribuir a aumentar el número de especialistas, es posible que albergue la velada motivación de vincular personal profesional a bajos costos, con el pretexto de contribuir a su formación como especialistas.

- Los hospitales y clínicas, aun los de tercer y cuarto nivel, carecen de personal docente de carrera, y aunque sus profesionales de la salud puedan tener una excelente formación académica, ello no garantiza que su desempeño como profesores pueda ser apropiado. Además, frecuentemente los hospitales en nuestro medio carecen también de instalaciones apropiadas y otros recursos para la docencia. Estas circunstancias no son nuevas y ya han determinado la suspensión por parte del Ministerio de Educación de algunos programas basados en convenios docencia-servicio, mediante los cuales algunas universidades endosan sus estudiantes de posgrado (residentes) a hospitales y clínicas para su formación a cambio de una contraprestación económica, sin que se garanticen las condiciones mínimas de recurso docente ni de infraestructura para formar especialistas con la calidad académica y científica que el país requiere.

- Se generaría un retroceso en los programas de las especialidades médico-quirúrgicas, que determinaría el regreso al modelo de formación artesanal tipo maestro-aprendiz con el cual se inició la formación de especialistas a finales del siglo XIX y principios de siglo XX, con procesos basados sólo en asistencia, sin la debida articulación con la formación conceptual de programas académicos bien estructurados con objetivos, contenidos, metodologías de enseñanza y evaluación validadas que permiten garantizar la formación de especialistas con altos estándares académicos y científicos.

- Esta iniciativa riñe además con los procedimientos de acreditación de los programas académicos, que requerirían su modificación.

- Por último, esta iniciativa no es competencia del Ministerio de Salud, sino del Ministerio de Educación.

Orlando Ricaurte Guerrero. Bogotá.

 

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