Por: Saúl Pineda Hoyos

TLC: de la euforia a la acción

Hay que decirlo con toda claridad. Más que una posición bipartidista del congreso de los Estados Unidos, el TLC ratificado el pasado 12 de octubre representa una victoria de las mayorías republicanas – acompañadas por una influyente minoría demócrata - y de su apuesta por los acuerdos de libre comercio como elemento clave en la recuperación de la alicaída economía norteamericana.

Pero también es un éxito de la “diplomacia comercial” colombiana, que ha sido el énfasis de la política exterior del país frente al gobierno norteamericano durante el último año.

Mientras avanzaba este largo trámite legislativo, en los últimos seis años se registraba una marcada tendencia a la concentración de las exportaciones colombianas en bienes tradicionales con destino a nuestro principal socio comercial. En lo que va corrido del presente año, cuatro de cada cinco dólares obtenidos como resultado de nuestras ventas en Estados Unidos son producto de la venta de petróleo, café, carbón y ferroníquel. Esto evidencia la baja participación de los productos industriales y los demás del sector agrícola en el conjunto de exportaciones colombianas hacia el mercado norteamericano.

Así que el momento parece oportuno para impulsar, con la perspectiva de entrada en vigencia del tratado en 2013, un plan de “choque” que permita acceso real al mercado norteamericano en algunas apuestas productivas identificadas en los distintos Planes Regionales de Competitividad. Entre ellas, el cacao y sus productos en la Orinoquía; los desarrollos horto - frutícolas en Cundinamarca y Tolima; la industria petroquímica en Bolívar; el calzado y la joyería en Bucaramanga; o la salud en Medellín y Bogotá.

Por su parte, los arroceros de Huila y Casanare, la industria avícola de Santander; así como los empresarios del sector lácteo en el interior del país, requerirán sobre todo de estrategias empresariales innovadoras, pero también de políticas públicas eficientes de transformación productiva, para mitigar los efectos de importaciones altamente competitivas.

En todo caso, se hará aún más fuerte la presión para que el Gobierno Nacional actúe con celeridad en el fortalecimiento de la plataforma competitiva, particularmente en lo que respecta a infraestructura vial, ciencia, tecnología e innovación y estabilidad jurídica, aspectos en los que se evidencian enormes rezagos. Hoy resulta decisiva la consolidación de instituciones sólidas y eficientes para reactivar la “agenda interna” y fortalecer el Estado de Derecho, una exigencia ineludible en la proyección global del país.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Saúl Pineda Hoyos

¿Bogotá Borbónica?

¡Sindéresis!

Chocó indignado

Ciudades atractivas

Camino propio a los TLC