Por: Uriel Ortiz Soto

TLC - USA, una boda embolatada

La pobre novia de tanto esperar, está vieja, ojeriza, flaca y arrugada, por los sufrimientos que le ha hecho pasar su prometido. Su padre estuvo en estos días en los Estados Unidos, habló con su consuegro que se compadeció de la angustia de su futura nuera, pero no se comprometió con fecha alguna para la boda.

Muy seguramente que la pobre criatura tendrá que esperar y sufrir otros dos años, porque tiene que cumplir una intensa tarea que le puso el despiadado suegro para poderse casar con su prometido. El vestido de bodas de tanto ponerlo y quitarlo está hecho girones. Cuando finalmente la boda se celebre le tendremos que comprar un nuevo ajuar, empezando por su ropita interior que ya no resiste más detergentes legislativos, made in USA.  

La reciente visita del Presidente Santos a los Estados Unidos, estuvo muy interesante para destrabar la boda, pero eso no quiere decir que el TLC, ya lo tengamos ganado. De aquí en adelante el camino es largo y culebrero. Yéndonos muy bien y cumpliendo la tarea tendríamos TLC, para el 2.012, si es que  no se presentan dificultades en el camino. Como si fuera poco, la prórroga de la Ley Atpdea, instrumento valioso para dinamizar las exportaciones, también está estancada; los aportes al Plan Colombia y la ayuda Militar, que se nos viene brindando desde hace varios años, las están recortando drásticamente. ¿Qué será lo que quiere el Gringo?, valdría la pena averiguarlo. Todo esto tiene un mensaje subliminal que hay que descifrarlo. A lo mejor quieren que sigamos en concubinato.  

Lo más grave, es que los vivos se comieron el ponqué de la boda, TLC, que el Gobierno de Alvaro Uribe diseñó con el nombre de: Agro, Ingreso, Seguro, AIS, para que los pequeños y medianos productores del Sector Agropecuario, compitieran con los similares llegados de los mercados USA, una vez se  surtieran todos los trámites y entrara en vigencia. Sin embargo, muy a la Colombiana, y sin ninguna vergüenza, nos adelantamos a los acontecimientos y vino la repartija del ponqué AIS, con los vergonzosos escándalos que saltan a la vista.

Todo este festín estuvo orquestado por “Uribito”, que salió del Ministerio de Agricultura, sacando pecho como precandidato presidencial y dictando cátedras de moral; fue secundado por Andrés Fernández, que no hizo otra cosa que encubrirle todas sus desfachateces, que para defenderse pronunció ruidosos discursos que nos dejaron mas aturdidos que convencidos. No tuvo el valor civil de denunciar todas las porquerías que dejó su antecesor, prefirió esconderlas en los rezagos de su conciencia de donde las tendrá que sacar en próximos días, puesto que, junto con Uribito, está en los entresijos de la Justicia.         

Este TLC, tan accidentado, se parece una pareja de enamorados que se juraron amor eterno, realizaron todos los trámites reglamentarios, dispusieron de todo lo necesario para la boda, pero a la hora de la verdad, el novio decide  postergarla puesto que a sus oídos ha llegado la noticia de  que su prometida, goza de mala reputación por violación a los Derechos Humanos, corrupción, violencia contra los niños, entre muchas otras perlas. Otras lenguas más viperinas de corte sindicalista e izquierdista, aseguran que por estarle coqueteando a Hugo Chávez, presidente de Venezuela y enemigo acérrimo del novio, la boda es todos los días más esquiva. Sus padrinos de corte Democrático le aconsejan desistir de ella o en últimas acudir a las capitulaciones, pero, el padre de la Novia, se resiste a aceptarlas puesto que ya todo está listo y lo único que falta es el guiño legislativo para la marcha nupcial, que muy seguramente estará acompañada por los más distinguidos empresarios de las partes.

Sin embargo, emisarios van y vienen, todos encopetados, bien sentados a manteles a costa de los padres de los enamorados, prometen y juran que para finales de este año 2011 la novia Colombia, se vestirá por enésima vez de blanco y no la dejarán plantada como tantas veces ha ocurrido. Que Dios se apiade de ella, y no vaya a suceder que muera de amor y de nostalgia, dejando a la deriva a millones de damnificados que angustiados esperan que este milagro suceda para encausar sus empresas con el engranaje del TLC, que indudablemente reportará buenos dividendos para unos, pero para otros, muy seguramente los dejará tendidos en la arena de sus aspiraciones, quienes finalmente se contentarán con los ligueros de la novia, que el día de la boda se los tirará al aire y el que primero lo coja lo venderá al mejor postor para que lo conserve como un simple recuerdo de lo grande que iba a ser su empresa gracias a la boda Colombia USA, pero que finalmente no pudo ser.

¡Que viva Colombia! somos un País de bonachones y de ingenuos, que celebramos anticipadamente los acontecimientos y finalmente nos quedamos con el guayabo de la fiesta y los costos de las falsas ilusiones.

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