Por: Columna del lector

Toda cinta pasada fue mejor

Por Juan Pablo González

La cuestión es fácil: el cine era más creativo y en general mejor antes de 1980 que en el presente. Yo por mi parte no pienso ver ninguna película producida después del 79 en un buen rato.

Y es que ya estuvo bueno de los reencauches y la prolongación eterna de algunas franquicias. Cuando menos nos demos cuenta, vamos a estar comprando boletas para Jurassic Solar System y Rápido y Furioso 65.

El cine dejó de contar historias novedosas. Ahora todo se reduce a explosiones, efectos especiales y cosas trilladas como los superhéroes. El año pasado, cuatro de las diez películas más taquilleras en Estados Unidos fueron de superhéroes. Las otras seis fueron Rogue one, El libro de la selva, Buscando a Dory, Zootopia, Fantastic beasts y The secret life of pets, en su mayoría reencauches o continuaciones de franquicias establecidas. En 1954, año en que empezó el declive de la era clásica de Hollywood, la película más taquillera fue Rear window, de Hitchcock. Para narrar una historia cautivante, a Hitchcock le bastó un solo decorado y un protagonista, James Stewart, que está en silla de ruedas todo el tiempo y no sale de su apartamento. No hizo falta irse a Marte ni usar pantallas verdes.

El tema ya se miró desde la estadística. A finales de 2013, el físico Sameet Sreenivasan realizó un estudio que usó modelos matemáticos para determinar cuál período de la historia de Hollywood fue el más creativo. Sreenivasan usó la base de datos del Internet Movie Database para asignarles un puntaje de novedad a las películas según los tags que se les asignen —cosas como “comedia”, “Manhattan”, “espacio exterior” y otras que ayuden a identificarlas—. Así, si una película tiene tags que no son comunes en cintas producidas anteriormente, su puntaje es alto. El trabajo encontró que la época de mayor innovación narrativa en el cine ocurrió en los 60 y los 70.

Los críticos también están de acuerdo. La BBC hizo en 2015 un sondeo a 62 críticos internacionales de cine, en el que les pidió hacer un ranquin de las diez mejores producciones de la historia de Hollywood. Con esa información, se hizo un escalafón de las 100 más votadas. De las primeras diez, la más nueva es la segunda parte de El padrino, que salió en 1974. Sólo seis cintas del siglo XXI lograron estar entre las 100.

Y la cosa es que esa creatividad es palpable. A falta de computadores para hacer efectos especiales y de la plata para grabar en 15 países diferentes, los directores, escritores y actores se valieron de la innovación narrativa y técnica para contar historias que exceden las aspiraciones de la mayoría de estudios y directores de hoy. El resultado es que si me meto a Netflix, prefiero mil veces ver Vértigo que La La Land. Ojalá que más temprano que tarde, Hollywood vuelva a innovar como ya supo hacerlo. Por lo pronto, que vivan los clásicos.

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