Por: Antonio Casale

Todo por hacer

El informe de la Supersociedades en relación al comportamiento financiero de los clubes colombianos en 2018 deja muchas tareas por hacer para los directivos. Ya los jugadores no se venden solos, la gente está dejando de ir a los estadios porque ya no traga cuento tan fácil y cada vez se venden más artículos deportivos relativos a equipos de afuera mientras que los de acá han dejado de llamar la atención.

En cuanto a venta de derechos deportivos (jugadores) se vio una reducción de $123.500 millones. Este es el reflejo de una triste realidad. Nuestros jugadores se van todavía inmaduros en varios aspectos, sobre todo el mental. Son pocos los que triunfan y cada vez que a un futbolista colombiano le va mal les cierra la puerta a otros compatriotas. Mientras en Europa, Argentina, Brasil y Uruguay la formación integral de los jugadores es cada vez más rigurosa, aquí, salvo contadas excepciones, el talento sigue siendo silvestre, pero no se invierte en su preparación para el éxito. Por otra parte, los cazatalentos de los principales clubes del mundo tienen contactos y alianzas con escuelas de formación en Colombia, lo que hace que se lleven jugadores que ni siquiera han debutado en primera división, más baratos y sin dejar ingresos para los clubes. En muchos casos estas escuelas tienen una estrategia mejor definida que las canteras de los equipos de primera.

En venta de boletería hubo $16.700 millones menos de ingresos. La gente está dejando de ir a los estadios. La experiencia es todo menos amigable, la inseguridad en los alrededores de muchos escenarios espanta, los accesos en varios casos son difíciles y el espectáculo es pobre. Cada vez se ven más jugadores que pierden tiempo, simulan faltas, especulan... También árbitros que detienen el juego innecesariamente, se las tiran de protagonistas y no ayudan al espectáculo. En cuanto a venta de artículos deportivos también se presentó una disminución de $2.400 millones, síntoma inequívoco de que nuestros equipos han dejado de enamorar a sus hinchas.

Lo peor es que mientras los equipos de la A registran pérdidas por $61.900 millones, los de la B obtienen ganancias por $3.300. Clubes como Once Caldas, que rara vez entra a cuadrangulares, registra ganancias financieras. Es decir que es más negocio estar en la B o tener una nómina mediocre que pelear títulos. La distribución equitativa de los derechos de TV ha premiado a los que no tienen hambre de gloria y castigado a los que invierten y generan rating. Sin embargo los directivos están ante una oportunidad histórica de abandonar su zona de confort y tomar acciones para ser mejores. El dinero ya no llegará solo. Hasta ahora ganaban dinero de una manera relativamente fácil, ahora tendrán que poner de su parte. Tener mejores canteras, acercarse a los municipios dueños de los estadios para mejorar la experiencia de los asistentes, enamorar a los hinchas y promover un verdadero espectáculo ya no serán lujos para diferenciarse de los demás, a partir de ahora son necesidades a cubrir para garantizar su supervivencia.

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2019-11-11T06:00:00-05:00

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