Por: Rodrigo Lara

Todo vale para ser presidente-alcalde

¿SERÁ QUE AL PAÍS YA SE LE OLVIDÓ cuántas veces Álvaro Uribe llegó a negar sus ambiciones reeleccionistas?

Algo similar ocurre ahora que se avecinan las elecciones para la Alcaldía de Bogotá. Hoy lo niega; en junio, después de las consultas interpartidistas, dejará entreabierta la posibilidad. A finales de julio, tal vez el último día de inscripciones, me atrevo a vaticinar que oficializará su candidatura.
El propósito de estas astucias no es otro que allanar el terreno de su aspiración. Un anuncio temprano de su candidatura, habría servido de catalizador para forjar una alianza que lo enfrentara en torno a Peñalosa. Un coctel entre el discurso ético de la ola verde (fenómeno bogotano más que nacional) y estructuras políticas, habría puesto en dificultades a Uribe.

Al negar su aspiración, Uribe adormece la desconfianza de sectores políticos del país que de lo contrario posiblemente se habrían unido a Peñalosa para frenarlo. A los Verdes les habría quedado fácil congregar Liberales, Cambio Radical, algo del Polo y discretamente al Gobierno Nacional. Como parte de su estrategia, Uribe castra el discurso a los verdes, su principal activo ya que al aceptar su apoyo, los Verdes mordieron la manzana prohibida. Ahora en campaña, con qué autoridad podrían oponerse, o simplemente demarcarse, de Uribe? Cómo convocar el sentimiento del “no todo vale”, si explícitamente aceptaron que la encarnación del “todo vale” los apoyara para conquistar la alcaldía?

Una vez resuelta la amenaza Verde, a Uribe le ha sido útil seguir ocultando su aspiración para desincentivar una candidatura única entre Galán, Luna y Parody. El mejor escenario para Uribe es enfrentar a un abanico de candidatos, que para agosto ya tendrán sus campañas muy avanzadas y con los plazos vencidos para organizar una consulta interparditista. Con la misma hipocresía con que dice apoyar a Santos, no sería extraño que le termine ofreciendo la cabeza de lista de Concejo a una figura bogotana joven y querida como Gina Parody. Otra cosa es que acepte.

Uribe quiere estrenarse como Presidente-Alcalde. El sabe que el presupuesto de la alcaldía le serviría para desordenarle el Congreso a Santos. Con la alcaldía y su pauta estaría en todos los medios, todos los días, para convertir lo que antes era política local en política nacional. Al mismo tiempo que reparte almuerzos en Fontibon, cierra algún bar de mala muerte o dirige un operativo para capturar raponeros en directo bajo las cámaras del Patrullero de la Noche, opinaría sobre Venezuela, alguna toma guerrillera o cualquier otro tema que subliminalmente fustigue al gobierno nacional.

Además de ponerle 150 o 200 mil votos al Senado de alguno de sus hijos, el propósito de su eventual alcaldía será cumplir con lo que le mandó a decir a Luis Carlos Restrepo: poner Presidente en 2014. Uno obsecuente y dócil, que le terne el Fiscal que él diga, que le rinda cuentas y cumpla con el libreto que le ponga. Buscaría a Juan Lozano o al que más le sirva. Un candidato de preferencia bogotano y del establecimiento, que no le choque a Santos, y con el que pueda enfrentar a Vargas Lleras. Un candidato al que sin sonrojarse le pondría un millón de votos en Bogotá, y al que sus maquinarias aceitadas con los impuestos de los bogotanos le harían campaña en el resto del país.

@rodrigo_lara_

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